sábado, 22 de mayo de 2010

DIA 1 // EL AMANECER

Me levanté a las 5 50 de la mañana porque a las 6 30 teníamos citación en Hemingway para grabar el amanecer. En el horizonte decorado con la cantidad exacta de nubes para dar color y contrastes a la salida del sol. Día uno: amanecer soñado, es para ilusionarse.
La cámara es una belleza, la CANNON 5 D Mark II sumada al trabajo de Gallo como DF empieza a dar resultados que superan mis expectativas. Desde ya, es una cámara que apenas conocíamos, pero hacer en Argentina el primer largo con ella es de verdad un orgullo.
Después del amanecer grabamos las escenas de trote en la playa, gran entrega de Oscar Ferrigno y gran entrega de todo el elenco. Con Ferrigno nos entendemos cada vez mejor, él ya tiene su personaje bastante agarrado de las pelotas y eso resulta tranquilizador tanto para él como para mi. Una preocupación menos. Tiramos 20 planos, 5 escenas. Muy buen ritmo de trabajo considerando que queremos tener buena cantidad de cortes, sueño con que el relato tenga ritmo. Es difícil dar ritmo a una película de todo más bien intimista con poca cantidad de cortes. Oscar también comprendió de inmediato el ritmo interno de los diálogos y de las acciones, eso sin duda empuja a todos los actores. De verdad, esta no puede ser una película de ritmo cansino.
La escena entre Julia y Andrés en la ferretería dio un poco más de trabajo. Julián estaba un poco tenso y hubo que trabajar en eso, pero finalmente lo logramos. A veces la dificultad radica en romper el vínculo de la vida real cuando no ayuda, y en este momento Julián y Malena llevan una buena amistad en la vida real, pero recién están conociéndose en la ficción. Simpre, tanto el vínculo como el no-vínculo hay que trabajarlo. Eso y la continuidad de carácter de cada personaje, tan difícil de sostener. Cuando digo carácter lo digo en relación a los personajes tridimensionales: motivación y objetivo claro en todos y cada uno de los momentos de la trama.
En el equipo hay gente que no conozco y hay amigos de todas las películas, eso sin contar a mi hijo Ariel que está haciendo una foto fija extraordinaria. Tiene talento para eso, entre otras cuestiones.
Como me pasó cada una de las veces que me puse a filmar, me siento absolutamente tranquilo, sabiendo lo que quiero. Tal vez mi talento no de para hacer una buena película, pero aún así sé lo que quiero.
Hay una pauta que me hace sospechar que tal vez esta vez las cosas vayan bien en más de un sentido, y es que me siento bastante distanciado de mi ego, siento por la película un desapego sano, yo lo siento como algo sano. Tengo que tener en cuanta que todas aquellas cosas que encaré con mi ego como mascarón de proa, nunca hasta donde a mí me hubiera gustado. Me pasó sobre todo en la literatura, con 4 libros que no supe poner en su punto justo para que llegaran a donde de verdad se merecían según cierto criterio literario. Pero yo creía que me las sabía todas, más que los editores, más que mis colegas, más que todos, y bueno, cuando uno cree que sabe tanto y es tanto más que los otros, el proceso se aborta. Además, el éxito moderado de mis libros se transformó, para mí, ego de por medio, en un fracaso.
Esto no me pasa hoy con FAMILIA PARA ARMAR, no siento que mi vida ni el cine ni la vida de todos quienes están haciendo el esfuerzo por acompañarme vaya a cambiar en absoluto. Quisiera, como artista, lograr el grado de concentración necesaria para plasmar nuestra historia lo más cercanamente posible a su lugar utópico.
PARRAFOS APARTE: Malena Sánchez, divina persona y muy buena actriz, sacando los nervios iniciales todo fluyó.
La entrega de los actores, en cada una de las tomas.
La entrega de todo el equipo, gracias a eso tiramos 20 planos en un primer día de rodaje, todos sabemos que es un muy buen rendimiento.
¿Con qué dificultades me encontré?: al principio del día estaba muy cansado y me costaba concentrarme, no es que no lo haya hecho pero me costaba más esfuerzo del conveniente. Por eso, a las 14 hs en lugar de almorzar con el equipo me vine al hotel y me metí en la piscina climatizada. Me tomé ¼ de pastillita de un ansiolítico liviano, mi pastillita para la migraña y un Dioxaflex. Peiné mi cabello de implante bien tirante a la gomina, me mudé de ropa, y me sentí renovado.
Por eso tuve la energía necesaria para levantar la escena de primer encuentro entre Julia y Andrés, que comenzó demasiado lejos del ideal. PERO LO LOGRAMOS
Ahora vene el día 2: siempre parece más fácil. Pero en CINE nunca se sabe.

DIA 2 // EL DRAGON QUE GRUÑE Y CAMPANITA QUE REPIQUETEA

A la noche del segundo día, después de filmar, me di una buena ducha y me fui para el centro de operaciones, donde cenamos, bajamos material, jugamos al ping pong. Necesitaba estar solo pero necesitaba estar acompañado. Eso suele ocurrirnos a los hijos únicos, si vas a tener un hijo, haz el esfuerzo de tener dos, y después haz que se quieran, y si no tienes ganas de nada de esto y sólo se trata de sexo, colócate un preservativo.
No es que no me alegre vivir y mucho más ahora que estamos concretando este proyecto, es que la contradicción quiero estar solo pero necesito estar acompañado o quiero estar acompañado pero necesito estar solo, me rompe las pelotas.
En fin, la historia empieza cuando después de ducharme y abrigarme contra el frescor costero, me siento con espíritu renovado, porque el día de rodaje en si no me había parecido la gran cosa. Cuando empezás con la parafernalia de los soportes para cámara en auto, con los cámara car que no tenemos y entonces improvisamos, con los handys que priii priii y nadie entiende nada, ya el cine se pone denso porque el artista que trata de concentrarse para concretar su obra no puede mantenerse a margen de la movida, de la imprescindible movida, por otra parte.
En una escena posterior a la caída del espejo retrovisor de la camioneta apareció el espejo repuesto en su lugar como por arte de magia. ¿Podremos borrarlo en edición? NO, entonces la toma irá de nuevo, otro día. ¿CONTINUISTA? A la costa no trajimos, son los gajes del cine independiente y nuestro bajo presupuesto. Juan Pablo Martínez, el Director de Producción, mi verdadero amigo y conocedor de estas aventuras (él en sus películas es Director de Producción, Asistente de Dirección y Director, ponele el orden que quieras) Juan Pablo, a quién nunca puedo dejar de querer y agradecer, se ofreció a hacerlo por estos días en la costa, y para mi es un alivio.
Ferrigno hace todo bien y da muy bien en cámara. No hay galanes de esa edad en nuestro medio así que tienen que convocarlo YA. A Malenita la llevé aparte: da en cámara como los dioses y es buena actriz cuando se lo propone, pero si estás de joda hasta un segundo antes de la toma, es complicado ponerse en estado. En teatro, cuando se estudia teatro, hay un tiempo para llegar, saludar, cachondear …depués viene el trabajo físico donde los vínculos reales con el mundo real y tus amigos desaparecen, y un buen rato después, tras cuarenta y cinco minutos de respirar a otro ritmo, de sentirte árbol, de ser liebre o mariposa, de sentirte bello u horrible, sos esa plastilina cuyo tope en el mundo de la actuación es John Penn. Por supuesto que Malenita tiene apenas 18 años y lo primero que hizo fue enojarse, conmigo o con ella misma, no lo sé, y eso un poco nos tiró la tarde para atrás, hasta que se le fue pasando. Por suerte Julia, su personaje, es una chica que, enojada con su padre, busca desesperadamente su reconocimiento. Siendo así, no está tan mal que no me quiera mucho de vez en cuando. Al final del día ya estábamos mejor, hay que tener cautela porque estamos recién en el segundo día.
A la que extraño es a Daniela Campos, y Malena también la extraña, no tanto para la dirección de actores en si, sino para estas relaciones que más a la corta que a la larga a mi se me complican. Además de eso, es una mujer que sabe ver los detalles, construir pequeños mundos con ellos. Pero bueno, Daniela Campos está en su casa y nosotros estamos acá haciendo la película.
Tanto plano y contraplano me rompe un poco las bolas, pero aún no encuentro la manera de resolver las escenas de auto, mucho peor si se trata de una camioneta sin doble cabina (una F100, está fantástica) . Siempre imagino que voy a romper con ciertos moldes en la puesta y al final de algunos días, como este, como en este momento, me siento un poco frustrado porque el plano y contra plano fue la mejor solución que saqué a la luz. ¡Hola!¡Límites de mi talento …aquí estooy !!
Hubo, así y todo, una buena escena de calle, Ernesto trotando y Julia en bicicleta.
Por eso, llegar a la casa donde estaban todos cenando; donde Juan Pablo me mostró el material que había terminado de bajar, donde jugamos un par de partidos de ping pong, me puso en sintonía para el día de mañana. Porque, no sé si saben, la vida tiende a continuar.
Así y todo, muchas veces siento con mucha claridad que el cine no es lo mío, que no voy a lograrlo, que no voy a arrancar ni una lágrima ni una sonrisa a ningún espectador ni voy a conseguir un buen encuadre simplemente porque nací para ser escritor o esa mentira me cuento. Escritor para estar solo rogando por estar acompañado, y acompañado, con la necesidad imperiosa de estar solo.

DIA 3 /// LA ESPERANZA ES LO PRIMERO QUE SE PIERDE

A las 5 30 de la madrugada suena la bocina Ford A de mi celular: mensaje de texto. Un actor acaba de arribar y se siente abandonado en la terminal de ómnibus de Pinamar y me exige CON MAYUSCULAS, que lo busquemos YA MISMO.
Le contesto que a esa hora el celular lo tengo abierto nada más que para mis hijos, por si me necesitan para algo. Por lo demás, desconozco los acuerdos de encuentros y traslados hechos con los chicos de producción, y agrego que semejante msn a semejante hora es una forma de decirme en la cara que me considera un boludo hecho y derecho. Seguramente exagero, pero como me robó dos horas de sueño que por ahora no voy a recuperar, me siento con derecho de sacar a la luz lo peor de mi por sí baja autoestima y hago un listado de los directores de cine a quienes este actor no se atrevería a hacerles semejante llamadita, aunque fuera por temor de no ser convocado para sus próximas películas.
La subestimación es un monstruo grande y pisa fuerte, toda la pobre inocencia de los subestimados. Sin embargo, nada mejor que pasar por boludo para que los demás pisen el palito. Yo a esta altura ya paso por boludo y por transparente, pero transparente en el mal sentido, en aquel sentido que planteaba Bioy Casares: ser viejo es ser transparente para las mujeres que nos gustan. Yo siempre tendí a ser transparente para las mujeres que me gustaban, la diferencia es que ahora soy transparente para todas.
Nunca les gusté a las mujeres, pero ahora siento que me detestan.
Casi al final del día mi asistente de dirección MARCELO BRIGANTE, gran asistente de dirección, me pide casi con lágrimas en los ojos (es que él también durmió poco) que trate mejor a los actores, que todavía falta mucho. No tengo nada contra los actores, dormí poco más de tres horas y mi afecto hacia mi propia persona está destruido por completo. Igual no debería generalizar, dado que con Oscar Ferrigno siento que está naciendo una verdadera amistad de trabajo.
Entonces (en realidad, antes del ruego de Marcelo) vinieron las mejores escenas de la película, lo mejor de lo mejor del trabajo de la semana. La escena violenta en la playa en la cual ERNESTO le da vuelta la cara de un sopapo a JULIA. Y después la conversación entre PEDRO Y ERNESTO que termina con la zambullida de ERNESTO en las frías aguas del Atlántico Sur.
El día en la playa era de verano, sol de punta a punta, celeste límpido y unos cuantos grados por encima de los veinte. Tanto temor que tuvimos sobre la fecha y la zambullida de Ernesto, tantos reparos, fueron resueltos por acción de la madre naturaleza y una energía encomiable en el cuerpo de nuestro protagonista, que parecía sumergirse y nadar en las aguas del mar Caribe. Debajo llevaba puesto un traje de neoprene pero por encima de ese traje, mucho amor por nuestra película.
Al mediodía teníamos resueltas las dos escenas más difíciles de la semana, eso me dejó tranquilo y dos escenitas entre GISELA, NINA y JULIA , que no eran más que de transición me dieron lugar para divertirme un poco, y tiramos unos cuantos planos muy copados.
La segunda discusión del día había sido con otra actriz que me había pedido colgarse cortinas de pelo rubio, que resultan ser una especie de extensiones, pedido ante el cual yo me había negado rotundamente por un motivo muy simple: no quiero agregar problemas eventuales a una semana que se presentaba ya de por si difícil. Imaginen con qué llego esta mañana al set: adivinaron, con las cortinas puestas. Creo que acá empezó el temor de Marcelo sobre mi trato con los actores. Tuve que explicarle a la actriz que en cine todo lo que se hace en contra de la voluntad del director es impune, porque el director carga con la responsabilidad de todo lo que se ve y no se ve en pantalla. La cuestión era menor, seguramente, pero recuerde que ya me habían robado dos horas de sueño y sumado toneladas de autodesprecio.
El día terminó después de la última toma, con un maravilloso regalo de la naturaleza: la luna llena emergiendo por detrás del mar, avisándonos que un nuevo día de rodaje había terminado.
Para disfrutar de un atardecer así, igual que de los canales de Venecia, hay que estar junto a la mujer amada, esto no ocurrió pero en cambio estaba con mi hijo Ariel, que sigue sacando fotos para dejarnos con la boca abierta, así que le pedí a Micaela Soler que nos sacara una instantánea con el océano Atlántico y su luna pelota de fútbol plateada como fondo.

DIA 4 EL DIA DEL BESO, DONDE SE CUENTAN DOS DIAS

Querido lector, antes de seguir adelante con nuestro relato cotidiano es imprescindible aclarar algunas pautas acerca del proceso creativo de quien escribe estas páginas mientras trata de plasmar en imágenes un relato que guardó en su cabeza durante dos largos años.
Digo esto porque anoche bien tarde me llamó desesperada mi amiga Daniela Campos (asistente en dirección de actores en mi primera película) diciéndome que no podía seguir exponiéndome de semejante manera y me estaba autobardeando y etc. Etc. Entonces, querido lector, quiero que sepas que en el proceso de escritura siempre hay un narrador (el que escribe) y cuando el relato es en primera persona (como en este caso) el narrador y el autor en apariencia son PERO EN REALIDAD NO SON LA MISMA PERSONA. Esta es mi manera de sentirme libre y poder escribir en estas páginas lo que se me cante, sin ofender a nadie. Y he decidido que como parte del proceso creativo que significa realizar una película este relato desaforado de mi amigo el narrador, me hace mucho bien, y no debería ofender a nadie. Quien quiera escribir otra cosa que escriba su propio blog, porque así son las cosas. De todos modos debo admitir que la censura de mi amiga Daniela hizo que recortara el último párrafo (que aludía a un inminente suicidio (risas) ) para terminar en una preciosa salida de la Luna, porque a cierta gente les gustan las cosas así, mentirositas. Pero eso es el cine también: una mentira bien armada, como todo en la vida después de todo.
Aclarado esto, el primer párrafo de la noche se lo lleva el gran actor OSCAR FERRIGNO, en cuanto tenga una movi de la escena en la que emerge vestido de las aguas del océano la voy a subir porque son mis amigos y merecen ese adelanto. Todo director quiere dirigir un actor como OSCAR FERRIGNO, señores, con mayúsculas por favor. Eso fue ayer, un día difícil como ya les había contado, pero a la tarde los vientos cambiaron y filmamos la escena violenta de playa en la cual Ernesto abofetea a Julia. Como retomamos varias veces desde distintas puestas la pobre MALENA SANCHEZ se comió veinte cachetazos al hilo, eso también se los voy a subir. Resultó práctico que Oscar tuviera experiencia en violencia en escena y que Malena tuviera una cara resistente, que no es lo mismo que decir que sea caradura. MALENA SANCHEZ: tiene una sensibilidad especial que no había reconocido en ella hasta el día de hoy, se podría decir que habíamos empezado distanciados, pero es parte del proceso creativo del que estoy hablando, necesitar contar algunas cosas aquí para aclarar algunas cuestiones allá. Pudimos al fin comunicarnos y nació entre nosotros el vínculo imprescindible para sacarle la gran actriz que es. Además les digo, en cámara da como los dioses. Una vez aclarados los tantos, vino la escena del beso, pero volvamos a ayer:
Otro acierto del casting fue DARIO LEVY, Pedro en la ficción. Un buen actor acrecentar la dimensión de un personaje, y este es el caso. Si el cine nacional todavía no había descubierto a FERRIGNO tampoco lo hizo con LEVY. Sus apariciones en EL BONAERENSE, EL CIELITO, CLARISA YA TIENE UN MUERTO, son sólo el camino a un merecidísimo protagónico. La escena de violencia sigue con Ernesto y Pedro y ahí de verdad Levy me conmueve y entonces viene lo de Ferrigno, de verdad, no quiero que se lo pierdan.
El mayor agradecimiento que siente un director es que crean en uno como conocedor del proyecto y de la historia que se quiere contar.
EL BESO: es la escena en la cual JULIA y ANDRES no se besan, pero casi. Por supuesto que esto da más trabajo que un beso verdadero, la verdad es que no salía entonces les pedí que se besaran varias veces, que se besaran en el mundo real, y recién ahí la cosa empezó a funcionar. Las ganas de besar aflojaron o se acrecentaron, no sé, pero después fue más sencillo imponer el límite a la testosterona que se nos venía encima. Hablamos sobre eso en el ensayo, la maldita testosterona que esclaviza el deseo de los hombres, aunque las mujeres no lo crean, o en el fondo no lo entiendan, no comprendan el drama masculino en toda su dimensión humana. El abuelo de uno de los mejores amigos de mi infancia murió a los 90 años con una mucama de 17 encabalgada sobre su fragilísimo cuerpo, por favor díganme si no es una historia tristísima del patetismo masculino al cual nos vemos empujados por la reputísima biología. ¿Quién puede contra eso? ¿Somos o no somos como los pescados y las arañas? Una frase llevó a la otra y terminé contando la siguiente anécdota: tenía poco más de 20 años y en un baile una chica me dio el mejor beso que había recibido hasta entonces, un beso apasionado, profundo, un beso que casi dolía de tan perfecto. La aparté de mí y le dije: - Vos sos hombre. Y ella me contestó –Sí, soy transexual. Sépanlo queridos lectores, el mejor beso que recibí en la vida me lo dio un hombre, piensen y opinen lo que quieran, pero es así. Biología pura y hasta tanto nadie me demuestre lo contrario. A esta altura de mi vida por supuesto no voy a reafirmar mi heterosexualidad.
Finalmente entonces los chicos (MALENA SANCHES y JULIAN INFANTINO) Julia y Andrés, lograron darse el no-beso de una manera que al menos a mi me pareció creíble, y querible.
También hicimos la escena solitaria, noche americana, de Ernesto en la playa, lamentablemente dejamos a Nina sin esta escena porque no pude encontrar la manera de articular algo creíble. A Ernesto le cae una ficha y por su personalidad no tiene deseos de hablar con nadie. Sin firmar ningún pagaré a XIMENA RIGEL le deberé una linda escena para otra oportunidad.
Y ahora sí, les cuento cómo empezó el día: buscando un lugar para filmar la F100 de Ernesto en amanecer, playa. Así que mientras buscaba el lugar para entrar a la playa la no-4x4 camioneta de Ernesto, Juan Pablo y Marcelo ya la habían enterrado hasta la maceta. Luchamos con palos y manos y amacadas para atrás y para adelante pero no hubo caso, quedó clavada en la arena, eso sí, en una diagonal perfecta y en el mejor lugar de la playa para filmar a Ernesto despertándose en el mejor amanecer anaranjado de los que yo tenga memoria. Señores: ESCENA PERFECTA.
Algo más sobre lo que estuve reflexionando es sobre el artista patético. Llamo artista patético a aquella persona que, abocada al arte pone todo el énfasis, todo el esfuerzo, todo el trabajo necesario para lograr no ya una obra maestra, sino una pieza que entre dentro de los parámetros del arte en el cual se desempeñe. En Literatura, por ejemplo, los alemanes lo llamaron letarulidad, que sería la condición de un texto para ser considerado literario. Ahora bien, si uno es escritor y escribe un cuento horrible, lo tira a la basura. (Yo he tirado una novela de 600 páginas antes de publicar tres). Si es un cuadro puede prenderle fuego. Pero el verdadero artista patético es aquel que muestra su obra como si fuera tal cosa, y en realidad no es nada. En cine esto se multiplica por mil, por un millón, por infinito, porque uno hace o cree que hace todo lo que tiene que hacer para que la película sea increíblemente buena, y puede ser, de pronto, como por arte de magia, que lo sea. Y también puede ser, de pronto, y como por arte de magia, que no legue siquiera a ser una película, y …¿entonces qué pasa?
La única respuesta que puedo darle a mi amiga Daniela es que hay personas que aún rodeadas de mucha gente se sienten no solamente solas, sino también abandonadas. Yo siempre he sido líder, recuerdo que cursaba segundo grado y me adelanté en la fila de guardapolvos blancos para poner en correcta posición a un pobre compañerito, sin decirle nada, simplemente le pegué un empujón y lo puse en línea. Ese era yo, un pendejo aporreado con dureza por su padre, un nazi en ciernes. He debido trabajar duramente para erradicar la violencia y el nazismo de mis venas. El arte fue mi camino de logros y de fracasos. Por eso, en esta disciplina que ya de grande abrazo con pasión, en esta segunda película, estoy dispuesto a recorrer los caminos que crea necesario para crear en medio del lógico caos que suele ser un set de filmación.

DIA 5 /// LO QUE ME ENGORDA ES DORMIR POCO

Comenzaremos a filmar dentro de 5 horas, a las 15, quédense tranquilos que la casa está en orden, estuve analizando las escenas de hoy más lo que ya hicimos y nos iremos de Valeria / Cariló con la misión más que cumplida.
Pero mientras tanto, tuve algunas revelaciones extraordinarias:
1 - Que cuando me puse el pantalón rojo se terminaron todos los problemas.
2- Que lo que me engorda es dormir poco. Hoy dormí tres horas más de lo acostumbrado y parecía recién salido de la lipo aspiración.
3- Que algunos creen que lo que escribo en estos informes es lo que de verdad me pasa ciento por cieno y no lo que le ocurre a mi narrador. Esto es como si un borracho escribiera su novela en primera persona contando sus desventuras de borracho mientras está borracho. Querido lector, los únicos locos que escribieron desde la locura fueron Artaud y Nietzche, pero mientras escribían estaban cuerdos!!!
4 – Que a Kafka nadie le decía ¨ disfrutalo ¨ mientras escribía sus diarios. Pedirme que ¨ disfrute ¨ es avisarme, ponerme en alerta contra la loca idea de que pueda ser Kafka o PP Pasolini. Tranqui muchachos, sé que no lo soy, pero disfruto 100% lo que estoy haciendo, porque tenemos un equipo de trabajo extraordinario, entre técnicos, actores, y toda la locura administrativa que significa el papelerío de una producción cinematográfica.
5 – Que nos tocaron días de Verano, increíble en la costa, casi mes de mayo.
6 – Que me siguen gustando las mujeres y que exageré con eso de ¨ ser transparente ¨ para todas. Bueno, los que me conocen ya saben que exagero.
7 – Que JUAN PABLO MARTINEZ // GONZALO AGUADO // SEBASTIAN GALLO // SERGIO CHOMI estuvieron en todos mis cortos y todos mis largos. URGENTE HAY QUE PEDIR QUE VENGA CESAR NANI ASI ESTAMOS TODOS.
8 – Que el fcbk parece ser tierra de frívolos. Si ponés en tu estado ¨ Estoy contenta porque me depilé sin dolor ¨ o ¨ creo que me creció el pito ¨ todos ponen comentarios elogiosos y el famoso ME GUSTA. Pero si ponés alguna verdad como ¨ estoy como el orto ¨ esta mañana, nadie acusa recibo. Nuevas generaciones: despierten, no todo es exitismo como piensan los dirigentes de fútbol y las barrabravas.
9 – Que las nuevas generaciones sí saben valorar una buena imagen. Pero : despierten nuevas generaciones, la imagen no lo es todo.
10 – Que si alguien descubriera el verdadero potencial de fcbk como alguna vez se descubrió el verdadero potencial de la imprenta los poderes hegemónicos dominantes lo sacarían del aire. El verdadero potencial de la imprenta no era mandarse besos fotos saluditos y felicitaciones cuando pudieran imprimirse las tarjetas con gatitos dibujados.
11- Que 10 revelaciones son demasiadas para un solo día, ¡Uy! Me excedí.

DIA 6 // YO NACI EN UNA ISLA

Demolido en Buenos Aires, pero contento, falta contarles el día 5 pero hoy me dedico mejor a subir unos pocos recortes de lo que filmamos.
Estoy agradecido con todos los actores y con todos los técnicos por esta primera semana, mencionar alguno en particular no está bien, pero el aporte de Sebastián Gallo con su cámara y con su fotografía merece ser destacado. Compartir con él el detrás de cámara es FELICIDAD. También el Colo, el primero de cámara, Martín Fisner, pone lo suyo. No sé si saben que la relación con el cámara y con el foquista para un director inexperto es toda una historia, ellos van por la película 20 y yo voy por la película 2. Los primeros días son importantes para empezar a fluir como un equipo sin competir y aceptando la mejor propuesta de cada uno, la mejor propuesta para la película.
Tengo sueño pero estoy esperando que Blogger termine de subir una tanda de fotos.
Como despedida de hoy, con este relato tan pobre, les prometo escribir el cuento que le prometí a Alicia González, la mejor asistente de producción que conocí en mi vida, un cuento titulado: YO NACI EN UNA ISLA.
Comienza así: Yo nací en una isla, y casi lo único que recuerdo de mi padre es que tenía una sonrisa con hoyuelos, lo que mis abuelos y el resto de mi familia cuentan de él, yo no voy a creerlo ….

DIA 7 //// YO SIEMPRE QUISE SER UNA MUJER HERMOSA

¡Buenos Aires! Partido de Malvinas Argentinas. Villa Mayo: el culo del mundo. Así comienza la etapa urbana de esta aventura, con nuestro Fotógrafo de Foto Fija perdido en los fondos del conurbano y la cámara (la PRINCIPAL, no la de foto fija) demorada en el baúl de su Peugeot 207 celeste. Cuando llego al set todos tratan de explicarme el porqué del atraso, pero yo mismo estoy demorado en mi reacción mental cuando saco cuentas y en el set hay el doble de equipo del que teníamos el viernes. El doble de gente dando vueltas por el parque de la locación hotel. Imagino que habremos agregado algunas escenas de acción sin que nadie me lo avisara o una de estadio de fútbol como en El secreto de sus ojos . Pero enseguida me desentiendo de cualquier tipo de análisis y trato de concentrarme en lo que hay que hacer. Lo primero que hay que hacer es que la mayor parte de esa gente salga del plató, de lo contario será imposible realizar ninguna escena, ninguna película. Alicia La farolera se desespera por explicarme el porqué de la demora como si ella tuviera la culpa, pero, pase lo que pase, yo ya sé que ella será la primera en sentirse responsable pero la última en tener alguna culpa de nada.
Hoy es el día de las chicas. Cuando hice el casting para esta película soñé con que alguna de las actrices que hicieran de acompañantes en la película (Gisela y Nina) se enamoraran del talentoso director que soy o por lo menos tuviéramos un afaire. Pero no resultó. El grave error de casting fue buscar chicas comprometidas o el grave error es que yo no sea más joven y buen mozo, con diez centímetros más de todo estaba hecho. ¿A esta altura a quién le importa? Lo cierto es que el ardid no resultó. Para ser justos, casting y protagónicos de cortos dieron en ese sentido muchos mejores frutos, pero ya es tarde, ahora lo único que queda por delante es hacer una buena película y seguir envejeciendo. Lo que sí quiero aclarar es mi rencor porque siempre son las mujeres las que elijen. En ese estricto sentido es que Yo siempre quise ser una mujer hermosa.
Uno de los motivos por los cuales habíamos elegido esta locación era su perfección para las tomas de sonido. Apenas oímos algún pájaro a lo lejos, un melancólico ladrido, el zumbido de una abeja exploradora. Pero en cuanto fuimos a grabar la primera toma supimos cuán cerca estábamos de Campo de Mayo y cuántos aviones y helicópteros se están moviendo en su entrenamiento y entretenimiento para festejar el bicentenario de nuestra Nación. Si hubiéramos estado filmando Pelotón o Vivir al límite no habríamos necesitado agregar banda sonora. Sólo faltaba la música de Wagner desde los helicópteros y cartón lleno. Así que señores, a doblaje. Cuando terminaron de pasar todos los ejemplos de aparatos voladores que se les pueda ocurrir, una cuadrilla de la municipalidad de Malvinas Argentinas se puso a trozar dos árboles (el asistente de producción dijo dos para tranquilizarme) que impedían el paso en alguna calle tan cercana a nosotros como para que no oyéramos nuestros propios gritos bajo el estruendo de las motosierras. Entre unas cosas y otras la jornada se nos fue demorando.
Pero íbamos bien.
Las buenas actuaciones de Ferrigno y Levy en las escenas de piscina más cierta impronta de buen entendimiento para improvisar puestas sencillas pero efectivas entre Gallo y yo, nos sacaron del atolladero. En cierto sentido fue bueno porque la puesta tomó otra dinámica, no tanto plano y contraplano exigiéndole un poco más a mi ilusionado y convulsionado talento de cineasta.
A la hora del almuerzo parecía que estábamos festejando navidad en Clo Clo, yo no creo que hubiera vajilla para tanta gente y mucho menos provisiones, pero al final sí hubo o me mintieron. Me senté junto a Alicia porque es una persona que me transmite tranquilidad. Además, en caso de haber una catástrofe y si el mundo se convirtiera en algo mucho más agresivo e interesante de lo que es ahora, imaginemos: un tsunami aunque estemos en un área mediterránea o un terremoto bestial aunque estemos en plena llanura, no sé, alguna contingencia en la cual sólo quedáramos en condiciones de competir por la comida unos pocos sobrevivientes, yo quiero tenerla de mi lado porque: 1) estudia artes marciales y 2) Es muy organizada y los víveres que rescatemos los hará rendir para varias semanas.
Esa era la sensación que tenía a la hora del almuerzo ¿para qué voy a mentirles?
Después, la amenaza de lluvia y las primeras gotas de la tarde lograron arrancar de la modorra a buena parte del equipo.
De todo esto el mayor aprendizaje es que casi estamos filmando con velocidad de televisión que estamos tirando más planos de los que imaginábamos. Hoy, la verdad, nos dedicamos más que nada a las partes de comedia y a los culos. Uno siempre debería dedicarse en la vida a las partes de comedia y a los culos, pero terminás siendo Sofovich o Tinelli y lo único que te queda es casarte con mujeres hermosas por dinero. Es decir, mujeres hermosas que vienen a ti por tu dinero (así lo diría Alicia). Esa onda nunca me copó. Siempre he soñado con el auténtico amor, como el amor al cine, por ejemplo, ese que te hace filmar a pesar y a causa de todos los inconvenientes que se juntan durante semanas, como en una bolsa o una bala de cañón, para desprenderlas con un solo golpe, sobre tu ajetreada cabeza.

DIA 8 /// NO TODOS LOS ARBOLES EN OTOÑO SON DORADOS

Filmamos con buen ritmo y en el set hay un excelente clima de trabajo. Se trabaja a tal velocidad que el tiempo para reflexionar escasea, sin embargo algo me dice que algunas cosas están saliendo bien. Los empalmes son los que me preocupan, las transiciones entre las escenas y la continuidad dramática, Ana la continuista se ha convertido en una colaboradora y compañera de invalorable importancia, alguien que esté junto a uno durante el rodaje, alguien que de una voz de alerta desde un lugar que no sea el de asistente de dirección, porque el asistente de dirección está corriendo de acá para allá para que se nos cumpla el plan. Filmamos tan rápido que nos sobró un poco de tiempo y ¡Ah! Me olvidaba, hoy filmó junto a nosotros por primera vez la Señora Norma Aleandro. O debería mejor decir que nosotros filmamos por primera vez junto a Ella, y por supuesto, no me lo estaba olvidando. Hay mujeres tocadas por la belleza del talento y sin dudas y no descubro nada ni pretendo descubrir con esto, Norma es una de ellas. Hay pocas actrices que al aparecer en pantalla, al aparecer en cámara tienen la posibilidad de descubrir un universo diferente. Será por eso que dicen que la clamara las ama, porque las cámaras, en su devenir casi humano, depositan en un universo paralelo e inaccesible a aquellas mujeres que jamás deberían ser tocadas más que por la varita mágica del redescubrimiento permanente. Las mujeres que son amadas por las cámaras al igual que son amadas por los hombres, y entonces, son mujeres diferentes y eternamente diferenciables. El amor de un hombre hace que una mujer sea diferente, que sea bella, que nunca se equivoque. Nada hay en el universo como el amor de un hombre. El amor de las mujeres en cambio y pido que me disculpen, no puede ser tan definitivo, no puede ser tan transformador. El amor de una mujer siempre o casi siempre estará sujeto al sentido práctico de la relación y de la vida. Los hombres en cambio amamos el lado animal de las mujeres, queremos su sexo y su juventud, queremos definitivamente todo lo que tenga para que podamos robarlo. Por eso de viejos tenemos hijos con mujeres jóvenes por eso de jóvenes no tenemos ninguna clase de conocimiento sobre la amenaza de ser viejo. He leído a Cohetze y he encontrado sobre este drama humano las mejores definiciones. ¿A qué iba con esto? A lo que significa que una mujer sea amada por la cámara, la cámara, elemento masculino por naturaleza, la convierte en un ser perfecto de tofa perfección. Por eso no hay márgen de error, porque el amor del hombre todo lo perfecciona, pero lo perfecciona para sempre.
¡Qué equipo estamos haciendo con Gallito! Yo creo que llegará a ser uno de los DF históricos del cine nacional, dejará huella. El equipo que tenemos, señores, es un equipo fantástico.
¿Qué pasará con el tono general , las transiciones, y la continuidad dramática? Me pregunto. También me digo que de aquellos planos, aquellos cuadros que quería componer con elementos en primerísimo plano y alguna clase de movimiento, por ahora hemos hecho muy pocos, tal ves sea la misma velocidad del set lo que me lleve a perder esta clase de reflexiones. Pero hay tantos colaboradores administrativos en un set que a veces se hace un poco difícil reflexionar sobre esto.
Velocidad velocidad velocidad. Son casi las 12 de la noche y tengo que pasar a buscar a parte del equipo a las 6 40 y todavía estoy acá escribiendo presa de un frenesí difícil de parar. Esto no se detiene ni siquiera con la última toma, con el último corten. Y aclaro, hoy tiramos como 17 planos, una cantidad más que considerable.
Todavía le debo el cuento a Alicia, YO NACI EN UNA ISLA, aunque ya escribí una página y media. Hay algo en ella que transmite tranquilidad, también a ella el universo la apunta, también en ella el universo se organiza de una manera diferente.
Queridos lectores de este diario de filmación, llegará el día en el cual por fin pueda contarles el ataque de locura que me dio pocos días antes de iniciar el rodaje, ataque que poco tenía que ver con el temor de plantarme detrás de cámara, porque eso de verdad lo amo, locura que tenía que ver con otras cuestiones que alguna vez encontraré espacio para contar aquí, entre estas líneas. Ustedes ya saben o deberían saber, mi verdadera vida comenzó hace 35 años en un hospital psiquiátrico y de ahí renací abrazado al arte, al amor a la verdad y a lo bello como lo único que de verdad valía la pena en este mundo.
Y vuelvo a la palabra UNIVERSO, tan difíciles de construir y tan esquivos. Universo a veces es soledad, cuando nos resulta esquivo. Esto por suerte, no parece suceder en estos días, y ya saben, como ya dije más arriba, no todos los árboles en otoño son dorados.

DIA 9 /// TRAPITOS AL SOL

Me costó un huevo y medio despertarme. Suena y suena el despertador y no puedo creerlo, ya pasó la noche. Todavía no pasó del todo porque el sol no asoma, pero pasó el momento de dormir. Me ilusiona la posibilidad de una ducha pero mi cuerpo no responde, se aplasta contra el colchón y demoro veinte minutos para generar el primer movimiento que no sea de insecto. Eso que aparece en el espejo del baño soy yo. Mi última oportunidad en la vida es hacer una buena película. Si no hago una buena película me voy a vivir al norte de brasil y se va todo a la reputa madre que lo parió. ¿Qué otra cosa se puede hacer con esa cara? Quisiera sentir un poco de orgullo pero no siento nada ¿Qué tiene de grande hacer una película que saldrá de cartel en dos semanas? La ducha fría es una buena oportunidad para quedar seco de un paro cardíaco, pero la vida continúa, todavía hay que salir de la bañera, levantar la pierna, secarse las bolas. Nadie jamás pudo nunca secarse bien las bolas, valga la redundancia, y menos con sueño. Permítanme descargar sobre esto que soy todo mi resentimiento matinal. Después subo y bajo las escaleras quince veces porque me olvido de todo lo más importante: la mochila, la billetera, el guión nuevo porque ayer perdí el otro, el sombrero, no, el sombrero lo dejé en la camioneta. Subo y bajo los dos pisos desde y hasta mi dormitorio. No sé si alguna vez les conté que con mi mujer dormimos en dormitorios separados. Es una buena medida para solucionar nada, pero tiene fuerza al contarlo: - Dormimos es dormitorios separados – Ah…. Me gusta contar cosas que cobren fuerza en el espectador, toda esta lata antes de subir a mi camioneta con los vidrios triturados por el puto granizo y pasar a buscar a los chicos que me esperan del equipo. Son tan jóvenes. Yo también fui joven pero fui joven al pedo, lo único que me quedó de esa etapa de juventud rabiosa fue un hijo que amo como se ama a los hijos, con toda la fuerza que la naturaleza puede dar a un hombre para amar a alguien. Si sos padre ya lo sabés y no lo sos ya vas a saberlo. Negarse a la alegría de ser padre es una pelotudez que no tiene perdón. Bah, quién seré yo para no perdonar a nadie. ¿pueden creer que a esta altura ya estemos en Panamericana y 202?
Después vino el almuerzo, mis mejores amigos se enojaron y no sin razón por lo que puse en el blog y por lo que después contensté sobre lo que había puesto en el blog. LOS AMIGOS SE VEN EN LA BUENAS. Sólo hay tres manera de conocer a las personas: dándoles poder, prestándoles plata o teniendo lo que ellos creen que es el éxito, que para mi por supuesto no lo es porque el único éxito posible es hacerle el amor a Scarlett Johansson y que encima te agradezca. Gracias, y un beso en la mejilla. Hace tanto que no tengo una alegría que unos cuantos planos bien tirados a la mañana me hicieron tocar el cielo con las manos. La escena de la sacada de corpiño de Julia salió perfecta o imagino que saldrá perfecta cuando la tengamos en montaje. Quieren que les diga: por la mañana se destapó Valeria Lorca y la risa desaforada de un personaje tan difícil como el de Betina surgió perfecta y clara como agua de manantial. Ximena seguía con sus idas y vueltas y es tan pero tan rubia que me encanta, pero a la tarde rompió el molde y se entregó en cuero y alma y una escena difícil con tantos personajes en campo se fue armando a la perfección a partir de su cuerpo de rubia perfecta. Pero no es el cuerpo porque en definitiva no pasa de tener algo de aquello y algo de lo otro muy buen puesto o puesto en armonia. Es que de verdad Nina creyó en el director y se entregó y entonces cobró la dimensión que tenía que cobrar, con un Aguirre inspirado arrojándole hojas doradas en la cabeza desde arriba de la escalera. Esta vez sí fue escribir en escena, crear en el plató, no sé si va a quedar una maravilla o una porquería, pero ya estoy jugado, y de verdad mi mayor alegría es sentirme libre, tan libre como antes cuando escribía y las palabras surgían quién sabía desde donde.
Entonces con Gallo y con Marcelo y con el Colo empezamos a encontrar aquellos planos que estábamos buscando, aquellos encuadres que no fueran tan convencionales, mientras los actores eran los personajes que tenían que ser y todo fluía y se nos facilitaba.
Jamás ensayé escenas con ningún actor antes del rodaje, lo único que importa es que el actor tenga incorporado el personaje y lo demás viene solo. Por eso es preferible empezar a filmar por las últimas escenas, porque si hay alguna pequeña falla tenemos todo el rodaje por delante para hacer que el personaje sea creíble y querible. En esta película, si no tenemos personajes queribles no tenemos nada.
Un párrafo para Paula Kohan, que es tan buena actriz que me dio una pertura de escena acomodándose una teta como sólo una buena actriz puede darlo. Porque un diálogo difícil, una interpretación imposible, con paciencia y con saliva la saca cualquier actor, pero si te piden una acomodada de tetas y das la acomodada de teas que sólo ese personaje que estás componiendo puede llevar a cabo, has comprendido a fondo la esencia del cine, del arte y de la actuación.
Una de las características de este equipo es la abundancia y la discreción. Marga por ejemplo, la Directora de Arte, se mueve por el set y el plató y pasa del todo desapercibida, a no ser por el maravilloso resultado de su trabajo. Eso sí, cuando le pedís una opinión que no tiene que ver con lo suyo tiene una habilidad que admiro y envidio, saca la pelota al corner al mejor estilo del más perfecto marcador de punta. Yo la aplaudo, la aplaudo de pie.
Acá al único que no hay que aplaudir es a mi, que cuando llego a casa me encuentro con un mail que me dice que cometo errores en la contratación de la prensa de la película, la puta madre, error tras error y de esta manera no voy a conseguir mi novia rubia futura tercera esposa ni voy a poder acomodar mi vida junto a esas mujeres que modifican el universo a su alrededor. Seguramente soy injusto con alguien o con todo el mundo pero algo apremiante me aprieta el cuello a punto de asfixia cuando abro la compuerta superior y la pila de errores en forma de catarata metálica me destroza el cráneo hasta perforar el cerebro. Será por eso que después le damos tanto a los contrapicados, porque es el tipo de encuadre que más revela mi deleznable estado de ánimo.
Pero soy feliz, tengo la capacidad de dar la vuelta de página y saber que hice todo un recorrido para llegar hasta este punto, donde se tiene la prerrogativa de decir –Corten! No sirve, va de vuelta.
Todo esto empezó hace más de 30 años, una mañana me desperté y pregunté ¿Quién soy?¿Dónde estoy? Y me pusieron al habla con una chica que del otro lado de la línea aseguraba ser mi novia. Yo había salido corriendo por los pasillos del psiquiátrico perseguido por los enfermeros. ¿Quién soy?¿Dónde estoy? Y la chica del otro lado de la línea hacía lo imposible por tranquilizarme. Yo lloraba. No se si alguno de ustedes sabe lo que es llorar sin saber quién se es o qué se es. Tenía puesto un pijama anaranjado que ninguna directora de arte aprobaría y apestaba a psicofármacos. – Te internaron – decía la voz del primer amor de mi vida del otro lado de la línea, la mujer que veintipocos años después moriría en un penoso accidente de autos. – Te internaron pero vas a estar bien .- Ahí nace un artista, ahí surge la desesperación por contar algo, lo que te pasó o lo que no te pasó pero necesitás que alguien siga tu relato. Ese relato es una unidad que no es más que parte de una misma locura, es lo que desesperadamente traté de explicar cuando creyeron que me estaba desnudando. Pero cuál es el problema con desnudarse. Todos deberíamos andar desnudos por la calle por eso hoy fue maravilloso el plano de la cola de Nina, porque tiene una cola que da gusto mostrar. Hay que desnudarse, hay que largarlo todo afuera como la primavera, para que adentro nazcan cosas nuevas. ¿qué sé yo qué película voy a hacer? Tal como dijo Oscar Ferrigno a su amigo ¿qué sé yo como le va a ir a esta película. Estamos disfrutando, loco, estamos disfrutando. Cuando vayamos a montar o el público termine de ver los rodantes tal vez querramos cortarnos las venas con un corcho. Pero en este momento nos sentimos felices. Tenemos en el set gente con capacidad de modificar el universo, el puto universo que nadie sabe dónde comienza ni donde termina pero sin embargo hay gente que lo modifica en profundidad, en su escencia.
Y ahí estamos, con Ana M sentados junto al monitor, ella dándome cierto tipo de seguridades que, no sé porqué, la semana pasada no tenía. Malena fumando feliz, Valeria hermosa, con papel de Betina, casi imposible, Ferrigno absolutamente entregado, Levy siendo Pedro desde el primer momento que pisó el set. Brigante haciendo cumplir su plan de relojería. Alicia mejorando todo con su sola presencia y Juan frenando a Trigo para que no me mate, porque siempre quiere matarme aunque supongo que me quiere. Y mi hijo Ariel sacando fotos de todo lo que aparece y desaparece. Fue su mamá, el primer amor de mi vida, la mujer que murió en un estúpido accidente de autos y que un día, con todo su amor, peleó por restituir la identidad que mi familia se propuso negarme: ¿quién soy?¿dónde estoy? – Soy yo mi amor ….y sos vos …solamente te internaron, pero mañana voy a vIsitarte.
Por eso cuento, por eso narro, por eso ponemos faroles y hay libros en mis bibliotecas, porque hay que contar contar y contar, porque antes del final hay que logar el relato que lo diga todo, o no seremos nada.
Y por último fuimos al sector de hojas doradas de otoño y buscamos algunas tomas poéticas por si hacen falta separadores. Llevamos un soplador de hojas y la lente de 200 mm, pero no sé si sacamos nada en limpio.

DIA 10 /// MIENTRAS AFUERA SE PELEAN LOS PERROS

Todo salió perfecto pero no fue un buen día para mi. Nada que ver con la película ni con nada, el trabajo corría por su cuenta y una tristeza densa y profunda desbordaba aquellos sectores de mi ánimo que a veces me traicionan, el acorazado tiene soldaduras que fallan, errores de fábrica. En ese estado esperé la hora del almuerzo para descansar, y me quedé dormido como un chico. La mañana había transcurrido rápida y efectiva debutando en el dormitorio de Ernesto como escenario. Confirmamos que esta es una película de planos contrapicados y cámara que se mueve entre obstáculos que ensucian o definen el cuadro. Así la quiero y así la henos aceptado y querido definitivamente con Gallo y Marcelo. No me pregunten porqué pero esta historia se cuenta mejor en contrapicado.
Fue un día en equipo, como siempre o más que nunca. Reconfirmamos juntos que las llamadas frustradas de Ernesto se cuentan de la misma manera con pequeños retoques para agregar desesperación y dramatismo. Construimos con aportes varios la escena de reconciliación entre Ernesto y Julia después de las crisis y Ferrigno resolvió en un plano salvador una escena de vómito que nos estaba complicando la tarde a puro cansancio.
Pero lo que más alivia y alegra a esta altura es que los actores ya tienen a sus actores incorporados con firmeza. Ahora Malena se la pasa bomba en el set, se divierte y juega al fútbol tenis pero en un par de semanas se ha convertido en una actriz profesional. Cinco minutos antes de toma ya está en clima y siempre esta acomodada dentro del rango de lo que propone la escena. Ayer y hoy hemos hecho cosas fantásticas y , como digo, poco a poco las únicas dudas surgen de la unidad dramática, la estructura que haga emocionar en el momento oportuno y que sigamos divirtiéndonos.
Era un día gris, más por dentro que por fuera. A veces me pregunto porqué no puedo tomar del brazo a cualquiera de estas personas, a cualquiera de estas chicas, de estos chicos, y proponerles lisa y llanamente vayamos a tomar un café, hablemos de nuestras vidas. Lo que más me causa tristeza en este mundo es que no hablamos de nada con nadie. Mientras sos joven es un hecho que se produce de manera cotidiana con tus compañeros de facultad, con tus amigos, con las primeras citas. Pero a esta altura por algún momento que desconozco y detesto nos e produce. Vamos y venimos por las baldosas frías del set llevando y trayendo nuestras ilusiones. Si me dan a elegir, prefiero aquellos momentos en que levaba a mi hija Rocío de tres años a jugar a la plaza Florida, a mi hijo Ariel de diez a la plaza Kennedy, y a mi hijo Ivan a esquiar a San Martín de los Andes. Desde lo alto del Chapelco vemos la cima puntiaguda del Volcán Lanín y me pide con entusiasmo que nos lancemos hacia abajo.
No creo que en la vida todo sea una cuestión de edad. Recuerdo que a los veintinueve años me sentía un poco viejo y meses después nos enamoramos con una compañera de Letras. Le dediqué mi primer libro. Es protagonista de alguno de mis cuentos. Yo tenia treinta y ella dieciocho. La primera vez que salimos nos sentamos en plaza Lavalle a observar las estrellas de la misma manera que nos sentábamos con Liliana catorce años antes, cuando los dos teníamos dieciséis. Pero ahora acababa de divorciarme de Liliana, hacia ocho meses, y compartir el cielo estrellado sobre la laza Lavalle era un volver a vivir. En mi ánimo todo se había despejado. Era una época de mi vida en la cual leía cuatro novelas por semana y escribía tres cuentos. En el trabajo era el hombre más infeliz del planeta pero cuando nos encontrábamos a la noche con Cristina hacíamos el amor como desesperados. Por eso le dediqué, equivocadamente, mi primer libro. Y digo equívocamente porque tanto amor no puede durar tanto y ese primer libro se lo merecía Ariel, incuestionablemente. El amor por Cristina y el amor de Cristina no puede ni debería olvidarse jamás. Sus infidelidades a la larga fueron dolorosas, bochornosas y abochornantes para los dos. Un día llegó a su casa a las cinco de la mañana y yo la estaba esperando. ¿Para qué la esperaba? ¿ Simplemente para decirle ya sé que estuviste con otro hombre pero te amo? No lo sé.
Dicen que los hijos de mujeres infieles son infieles por obligación. Nunca entendí la fidelidad como un a virtud pero a partir de esa relación las cosas empeoraron para mi, en mi búsqueda del amor que me mereciera por completo. Mi madre fue infiel porque encontró el amor de un día para otro. Simplemente nos dejó por algo mejor: una vida feliz.
Todo esto tiene que ver con la tristeza que me embarga mientras los técnicos se mueven alrededor de mi y Tuqui acomoda un telgo con maestría, o mueve trípodes y faroles. El mundo se reordena para todos nosotros en torno de una luz puesta como si filmáramos un cuadro de Rembrant . Ayuda que haya ruidos molestos en la calle, nos da a todos un mismo motivo para vivir: Alicia en su perfección, Marga en su silencio, Ana Llanos en su belleza inenarrable, Ana Maca en su eficacia siempre defnitiva, Gonza en su diligencia, Raúl en su simpatía, el Colo en su universo complejo enorme y silencioso, Chomi en su supuesta simplicidad, y más y más y más de todos de todos de todos. Toda la locura y todo el amor de esta gente se enfoca para que algo se produzca: un foco preciso sobre una acción llevada adelante con obsesiva eficacia: actores bellos frente a la cámara y ACCION. El mundo redondo como una pelota de fútbol se completa con una pelea de perros en la calle, es como si Dostoivsky nos hubiera metido en una novela del siglo XXI. Estoy triste y cansado, pero de verdad emociona.

DIA 11 /// DONDE SE REVELA LA VERDADERA NATURALEZA DE ESTA AVENTURA

Ya cumplimos dos semanas de rodaje, aniversario que en cierto sentido no merece ninguna clase de festejo, pero en otro sentido sí. Podríamos haber naufragado a los tres días de empezar porque todo le parecía mal a todos y entonces, desde ese punto de vista, festejemos.
Siempre hay motivos para festejar, yo por ejemplo llevo cuatro años festejando los cincuenta, que sólo no me animé a festejar cuando cumplí, precisamente, cincuenta años. Como ustedes creen haber descubierto algunas características de quien escribe debo desmentirlo vehementemente: no le temo a la edad ni al paso de los años, no me atraen las mujeres mucho más jóvenes que yo, no soy un obsesivo compulsivo ni padezco ninguna clase de neurosis.
Los cincuenta no quise festejarlos porque sólo me daba por preguntar con cara de carnero degollado: ¡¡¿¿CINCUENTA??!! ¡¡¿¿PERO YA …CINCUENTA??!! Ese catorce de diciembre fuimos a cenar con mi mujer, mis hijos y un matrimonio íntimo, lo hice por el sólo hecho de que mis hijos en un momento de la tarde se me vinieron encima con los puños cerrados: ¡Nosotros no tenemos la culpa de lo que te pasa y queremos festejar tu cumpleaños !
Sepa el lector que mi padre murió a los cincuenta y dos, y haber superado esa edad por dos años, me hace más viejo que él. Es muy extraño ser más viejo que el propio padre. ¿Por dónde íbamos? Ah, hoy es el día en que decido develar la verdadera naturaleza de esta aventura cinematográfica, o parte de ella.
Debo confesar que a cuatro días de comenzada la preproducción me dio un ataque de pánico. No era temor por no poder hacer la película, acababa de deshacerme de un negocio al que di vida y me dio de vivir durante catorce años y ese momento crucial en mi economía familiar coincidió con el inicio de la pre, de este proyecto por el cuál venía bregando hacía dos años con esa manera loca que tiene uno de hacer las cosas.
No fue demasiado dramático, simplemente le escribí a San Juan Pablo Martínez (porque después de contenerme en semejante ataque fue canonizado) y le dije que no estaba en condiciones de hacer la película. La llamé a Valeria Lorca casi llorando (pueden borrar el casi) y le dije que me disculpara pero no me encontraba en condiciones mentales para realizar la película, y le escribí a Alberto Trigo en los mismos términos apocalípticos. Lo más cómico de la situación era que me había brotado de tal manera que mi personalidad se había escindido en dos, y cada una de mis partes argumentaba con irreprochable razón e inteligencia tan opuestas como valederas razones para NO REALIZAR LA PELICULA, y para SI REALIZAR LA PELICULA. Al entrañable Marcelo Brigante, por ejemplo, lo dejé bien convencido de que la película no podía hacerla de ninguna manera y, pobre, me dio la razón. ¡¡Es que quién hablaba con él, la parte mía que no quería hacer la película, estaba absolutamente convencido de sus argumentos!! A esa altura ya había visitado un brujo que me había tirado las cartas con resultados altamente negativos y había visitado a mi ex terapeuta de grupo (Kita Ca, la que hace de Abuela en EL INFINITO SIN ESTRELLAS) y habíamos llevado la sesión para el lado de NO HACER LA PELICULA Y ENCONTRARME CON MI VERDADERO YO Y EL DESIERTO POR DELANTE (tengan en cuenta que acababa de deshacerme de mi negocio para dedicarme al cine). La verdad es que tal desierto me daba un miedazo de campeonato, la verdad que cruzar el desierto conmigo mismo no es una actividad que recomiende a ningún amigo o persona de bien, y mucho menos a mí mismo. Así las cosas fui a una tercera terapeuta: Liliane Bar, que está más loca que todos nosotros juntos pero por eso mismo tiene una inteligencia superior. Fue muy práctica, hicimos cuentas sobre cuánto dinero tenía y cuánto debía invertir e inclusive perder en la película en caso de que todo…TODO …saliera absolutamente mal. Ahí la parte mía que quería hacer la película se relajó, lo que iba a perder en el peor de los casos no me significaba la bancarrota, considerando que el no hacerla sí podía significar mi bancarrota moral, era mejor encarar la realización. Después, para que no quedaran dudas, recurrimos a mi carta astral. Y ahí las astros, como siempre lo hicieron en mi vida, auguraban que las cosas iban a salir bien. Es más, hasta había un párrafo completo dedicado a cómo en ese período de mi vida, en esa semana, recorrería todo tipo de consejeros para develar el misterio de lo que debía o no debía hacer en mi vida.
Yo me sentía como el orto, y Liliane, como siempre, me despachó con un chiste de judíos que simbolizaba lo que me ocurría en ese momento:
Abraham se encuentra con Araón, lo ve muy decaído y le pregunta
¨ ¿Qué pasa Araón que estás con esa cara de culo?¨
¨ Nada …nada ¨
` ¿Tienes problemas en el negocio? ¨
¨ No …no …para nada ¨
¨ Entonces con tu familia ¨
¨ No …no … para nada ¨
¨ Tienes problemas de salud ¨
¨ No, en absoluto …¨
¨ Entonces porqué tienes esa cara de culo ¨
Y Araón responde: ¨ Es que la felicidad no lo es todo ¨

Así estaba yo, un hombre que acababa de vender su negocio, director de cine buen mozo y talentoso, con todo armado para arrancar con la película exitosa. Todo esto cuando salí del consultorio de Liliane poseído por la parte mía que SI QUERIA HACER LA PELICULA A TODA COSTA Y PASARA LO QUE PASARA.
Con el panorama aclarado, me quedaban por ver dos terapeutas con las que ya había sacado turno para terminar de aclarar la situación. Una analista que estuvo de acuerdo con el YO que quería hacer la película y una psiquiatra que me recomendó JAMAS CRUZAR EN SOLEDAD CONMIGO MISMO EL DESIERTO RECOMENDADO POR KITA CA, JAMAS, BAJO NINGUNA CIRCUNSTANCIA, Y MENOS SIN LA MEDICACION CORRESPONDIENTE , porque el único camino posible para un obsesivo compulsivo como yo, por el momento, era ocuparme en algo que me apasionara, algo que en lo posible fuera no-humano, para no terminar (yo) en prisión.
Una vez asesinado y enterrado el YO QUE SE NEGABA A HACER LA PELICULA el YO QUE QUERIA HACER LA PELICULA recibe un mail del Productor Ejecutivo de FAMILIA PARA ARMAR que con toda justicia dice que no estoy (YO-YO) en condiciones de hacer la película. Así que lo llamé por teléfono para convencerlo de que el YO NEGATIVO había sido desterrado y la película iba para adelante, y ahí nomás fuimos para adelante con viento de popa, aunque algunos me miraban por el rabillo del ojo.
Un artista no debería JAMAS dudar de su condición de artista, y yo nunca dudo, de lo que sí dudo es de ser un artista con talento necesario para alcanzar los estándares que me dejen más o menos satisfechos. Pero ese es un error fatal, un suicidio, es entrar en parálisis. ¿Y qué? Los artistas somos los primeros en tener derecho de dudar porque nadie nos dice que somos necesarios. Todos llaman al cardiólogo, al dentista, al plomero, al abogado, a la empresa que destapa pozos negros, pero nadie llama a un artista. ¿Y qué pasa cuando el artista para poner en juego su supuesta artistez debe autofinanciarse? ¿Cuántos de ustedes no dudarían, eh? En fin, yo me propuse que antes de morir iba a hacer al menos una buena película, una que me deje conforme a mi mismo más allá de todo ego. En eso Liliane fue terminante: si no me deshacía de mi ego estaba cocinado. Así que le pedí una piecita que tiene arriba, en la azotea, un lugar bastante inhóspito por cierto, y lo dejé ahí, a los gritos pelados, llamándome: ¡No vas a poder!¡No vas a poder! Me di vuelta y le pregunté:
- Sabés a dónde voy a ir después de hacer esta película, salga como me salga?
- ¿A dónde? Me preguntó.
- ¡¡ A la concha de tu hermana !!

Y bajé las escaleras y me fui, y cuando se le acabó la batería del celular dejó de llamarme.

Y así es que llegamos al día 11, HOY, día en el cual, por empezar, cobramos la primera cuota del INCAA, mientras la película comienza a esperanzarme, más allá de todo lo que nos estamos divirtiendo.

Hoy dedicamos la jornada entera a la escena 40, ERNESTO vs JULIA, apasionante porque el enfrentamiento hija – padre fue el motivador principal de toda esta aventura, lo fue desde el guión y desde mi obsesión con los vínculos padres – hijos. Un vínculo casi siempre de mierda, si me permiten el término. La escena, de seis páginas de guión y en la cual se transitan varios estados de ánimo diferentes, pudo construirse gracias al talento de todos los que estaban en el plató, analizando pormenorizadamente de que trataba y porqué tal o cuál situación y actitud. Cuando los actores se entregan, cuando el equipo se entrega, cuando todos se entregan como lo hicieron hoy, es muy difícil que falle (pero puede fallar) sin embargo hoy sé que no falló.

Tengan en cuenta el agobio que significa un plató cerrado donde se finge luz nocturna, hacer 10 ó 12 planos repitiendo casi todo el texto en todos ellos rodeados de 12 personas del equipo que tratan de acomodar las cosas según la responsabilidad que le toca a cada uno. Eso es ser actor de cine. ¿Qué más puede uno hacer sino agradecer?

Quiero contar una hermosa historia de amor entre un padre y una hija, quiero contar cómo una familia desarmada, desarticulada, vuelve a tener sentido. Por eso despejé el ataque de pánico y confié en que si todo va tan mal tantas pero tantas veces que se termina el dinero y vuelvo a la calle (alguna vez voy a contarles cómo fue cuando viví en la calle) no faltarán amigos dispuestos a cobijarme.
¿Qué otra cosa buscamos en este mundo sin sentido, sin pie ni cabeza, sin principio ni fin? ¿Qué otra cosa buscamos sino un poco de amor?
¿Qué onda el final melodramático?¿Eh?

DIA 12 //// YO NACI EN UNA ISLA

a Alicia (que nació en una isla)



- Yo nací en una isla y casi lo único que recuerdo de mi padre es que tenía una sonrisa con hoyuelos. Lo que mis abuelos y el resto de mi familia contaban de él, de verdad, nunca lo creí.
Las azafatas acababan de servirnos las bandejas con la cena: una pasta que tanto podía ser arroz como harina de maíz, una carne que tanto podía ser de cerdo como de pollo, un pan duro y frío y un postre color anaranjado que de verdad causaba miedo. Ya había estado observando con disimulo a mi compañera de asiento: era delgada, rubia, agradable y toda la impresión que causaba, en general, era de frágil y engañosa armonía. Mientras decía la frase que inicia este relato, miraba hacia abajo por la ventanilla del avión, como si de verdad pudiera divisarse algo desde once mil metros de altura navegando de noche a ochocientos kilómetros por hora.
Eso fue lo primero que le dije, aunque nuestra confianza no superaba el hecho de compartir un asiento en el vuelo Air France entre Paris y Buenos Aires desde hacía tres horas.
- Puede ser que parezcan islas, pero son reflejos de luz sobre las nubes, o son ciudades gigantescas.
- Pues, claro – ironizó, con inconfundible acento madrileño – Ciudades gigantescas en medio del océano, o reflejos de las luces de los Ovnis. Qué va.
No supe qué decir. Esto sin contar que mi compañera de asiento transmitía algo que podía definirse como autoridad, o seriedad excesiva, lo cual un poco me inhibía. Se quedó mirándome, como esperando una respuesta. Sus ojos eran rasgados, celestes, incisivos y a la vez huidizos. También podía ser timidez, me dije a mi mismo, pero luego recordé que la timidez es una virtud exclusivamente masculina. Era, sin duda alguna y sin darle tanta vuelta al asunto, el tipo de mujer con la cual uno desea entablar una conversación.
- Supongo que lo dije por decir, hablé de sueño – Traté de excusarme - ¿A quién se le ocurre dar la cena a las tres de la mañana?
- A las compañías aéreas, las ideas más locas de este mundo se les ocurren a las compañías aéreas, como creer que puedes viajar doce horas con las rodillas aplastadas contra el asiento de adelante. ¿Te has fijado que ya no nos entregan manta ni almohada?¿Para qué van a darlas? Si la verdad es que nadie puede pegar ojo en semejante amasijo ¿O tú sí?
Como el tono había sido de acusación, o al menos reprobatorio, opté por darle la razón. Después de todo eran las tres de la madrugada y estábamos despiertos, o sea, ella tenía razón.
Nos abocamos a abrir con meticulosidad de pasajero de avión cada uno su bandeja con comida de avión. Un pasajero de avión es un ser humano que sufre, y como si fuera un actor arriba de un escenario necesita aferrarse a acciones mínimas e innecesarias para evitar pensamientos atemorizantes. Dedos índices y pulgar de cada mano se unen para separar la fina y húmeda capa de film que cubre los alimentos de dudosa apariencia y difíciles de clasificar. Rompe mordiendo con los caninos la bolsa de los cubiertos, extrae cuchillo y tenedor de plástico, quita las tapas pláticas a presión del envase cuadrado de aquel alimento por el cual ha decidido comenzar, no porque sea el entremés o un primer plato, sino porque le parece el más confiable o el más amenazante de la bandeja, según sea la personalidad del pasajero. En la vida siempre están aquellos que ponen el pecho a las balas, y los otros, los que sólo esquivan el bulto. Así, tanto los pasajeros temerarios como los cuidadosos procurábamos que el tiempo de la cena se prolongara in eternum, demorando hasta lo imposible cada uno de nuestros movimientos como si cenar fuera una tarea de orfebrería.
Mi compañera de asiento y yo nos miramos, nos pareció intuir que estábamos pensando lo mismo y sonreímos, cada uno avergonzado de su propia actitud, que en definitiva era igual a la del otro.
- Patético ¿verdad? – Dijo ella, e inmediatamente - ¿Cómo te llamas?
- Alfredo.
- Tienes nombre de viejo. – Y se quedó mirándome, a ver si el comentario me ofendía. – De hombre mayor, quiero decir. – Y remató - …Es que no es un nombre que uno le pondría ahora a ningún hijo.
- ¿A cuál de las tres ofensas tengo que responder?
Se rió con una risa franca y tuvo que mirar hacia la oscuridad del cielo porque un trocito de lechuga escapaba de su boca. Después quedó así, mirando por la ventanilla, como si yo no existiera. Me pareció que era momento de preguntarle el nombre, pero en lugar de eso le pregunté qué era eso de haber nacido en una isla. Cuando se dio vuelta hacia mí, no menos de dos minutos después, tenía lágrimas en los ojos.
- No es nada –dijo, y enseguida se rectificó - ¿Sabes qué? Sí que es algo, y si no te lo cuento a ti ahora, si no se lo cuento a alguien a quien no volveré a ver en toda mi vida, pues entonces no seré capaz de contárselo jamás a nadie.
Hice silencio y me aboqué a mi bandeja de comida repugnante, era la única manera de disimular la tristeza definitiva que las palabras de mi compañera de asiento me habían provocado. Aunque soy un hombre casado y los cálculos previos me decían que debía de llevarle a mi compañera de asiento más de veinte años, no me gustaba que rechazara así, de plano y sin anestesia, cualquier tipo de relación entre nosotros. Uno siempre tiene la ilusión de encontrar el amor verdadero, la persona que te arranque de tu vida miserable como si se tratara de una muela enferma.
Mi vida no era miserable, o al menos no debería serlo. El director médico de un laboratorio internacional, que viaja por el mundo con todos los gastos pagos, mientras su familia lo espera, amorosa, en Buenos Aires no debería tener demasiados argumentos de queja. Pero yo los tenía. Se llega a los cincuenta años con la tristísima impresión de que todo lo que debías hacer en la vida ya lo hiciste, que todo lo bueno que tenia que pasarte ya pasó y que ahora sólo queda la parte que no deseabas, el final. Terminaste de cenar y lo único que te queda es lavar los platos, para definirlo en pocas palabras. Los hijos grandes, la casa gigantesca, tu mujer que no ha sido maltratada por la pobreza y entonces conserva algunos rasgos de la belleza que fue, e inclusive aún es bella en algunos momentos. Pero tanta armonía cae en el sinsentido cuando se es consciente de que ya se recorre el camino de regreso, cuando ya probaste todas las comidas y observaste todos los paisajes, o por lo menos cuando creés que es así, lo cual da exactamente lo mismo.
- ¿Qué pasa Alfredo? – me preguntó mi compañera de asiento.
- ¿Por?
- Te has quedado en silencio y hasta te has comido ese postre anaranjado que quién sabe qué contenía, a mí me ha dado por pensar que es radiactivo.
En ese momento la azafata nos ofreció café, que los dos aceptamos. Un café frío y acuoso acorde con el resto de la comida.
- Me gustaría que me cuentes lo de la isla.
- ¿En serio?¿No te aburre?
Había tal sensación de intimidad que casi me resultaba insoportable. Lo peor era saber que todo estaba en mi cabeza, que en su mirada no había ni la más mínima señal de interés en mi como hombre.
- Si me dejas ir al vater luego te lo cuento ¿Vale? Porque es una historia larga. Pero sólo te la cuento si me prometes hacerme callar en cuanto te aburras.
- Trato hecho.
Un hombre y una mujer en un avión, un hombre y una mujer en un tren, un hombre y una mujer en un ascensor, un hombre y una mujer en cualquier circunstancia fortuita de la vida. Puede ser el comienzo de algo o puede ser el comienzo de nada. Traté de consolarme con mis estrategias pesimistas: ¿De qué servia enamorarse de alguien si a la larga todo se descompondría? Terminaríamos enojados y a los gritos, haciéndonos miles de reproches injustos por todos los errores horribles que cada uno había cometido a juzgar y en contra del otro. O simplemente, como me sucedía ahora a mí en mi matrimonio, llegaríamos a un momento de la relación en la cuál ya conoceríamos cada parte de nuestras vidas como cada parte de nuestros cuerpos. No tendríamos nada nuevo para contarnos porque nuestras vidas carentes de todo interés ya de por sí, serían menos interesantes al conocerlas al dedillo, día por día, segundo por segundo. O acaso mi mujer no se hastiaba hasta lo indecible cada vez que contaba una de mis viejas anécdotas a nuestros amigos. Estábamos tan hartos uno del otro que dábamos pena, y eso mismo pasaría con mi compañera de asiento o cualquier otra mujer con la que quisiéramos intentar algo.
Lo negativo de la estrategia pesimista era que al dejar de lado, de manera intencional, la parte positiva de mi vida, me atacaba de manera fulminante el arranque suicida. Este camino mental me llevaba a verme colgado de una soga, pendiendo por el cuello quebrado desde lo alto de un techo con gruesas vigas de madera. Llegado ese punto debía abandonar la estrategia pesimista, pero si abandonaba la estrategia pesimista, conocer una nueva mujer y volver a enamorarme volvía a cobrar sentido, y estábamos como al principio de la calesita.
Tuve que ponerme de pie para que mi compañera de asiento pudiera pasar hacia el pasillo, y luego de vuelta tuve que ponerme de pie para que pudiera entrar desde el pasillo hasta su asiento de la ventanilla.
- He tardado porque se me ha atascado la puerta del vater del lado de afuera, no sé como. Casi termino rompiéndola de una patada y encima la azafata me ha regañado por eso. ¿Qué pretende?¿Que haga el vuelo completo encerrada allí sentada en el retrete?
Mi compañera de asiento había regresado de mal humor, cuando pasaron las azafatas recogiendo el servicio casi les arroja la bandeja de la cena por la cabeza.
- Es que ha sido ella – se justificó.
En tan corto viaje ya se había ganado una enemiga y un enamorado. Esto último sin saberlo y a pesar de ella, por supuesto.
- ¿Te incomoda si cierro cinco minutillos los ojos? Me recupero de la rabieta y luego te lo cuento. ¿No te ofendes?
A esta altura nada de ella o nada que ella dijera o hiciera podría ofenderme, pero yo no quería pensar en eso y mucho menos quería pensarlo de esa manera. De joven había sido un hombre que atraía a las mujeres no por mi belleza física, que jamás tuve, sino por cierto aire de desinterés y misterio que terminaba atrayéndolas. Por supuesto, es mucho más sencillo sostener el atractivo físico que el aire de desinterés y misterio, pero esas eran las armas con las que me había tocado combatir, y ahora, cuando ya tenía hasta nombre de hombre mayor: ¨ Alfredo ¨ , lo último que necesitaba en la batalla era mostrarme como un adolescente enamorado, lo cual automáticamente se traduciría en algo tan indecoroso como inconveniente.
Para desviar el foco de atención y levantar la guardia mientras se reponía de su rabieta, me puse a leer la revista de la línea aérea. O mejor dicho mirar las fotos e ilustraciones. Me llevó veinte segundos. Después leí la cartilla de instrucciones para caso de accidente. Si nos estrellábamos en el mar en caída libre desde diez mil metros de altura y a quinientos kilómetros por hora de velocidad, acto seguido y en calma, debíamos recoger los salvavidas que eran los mismos asientos sobre los cuales estábamos sentados, sacarnos los zapatos de tacos altos y saltar al océano en tobogán dando una ágil cabriola para caer directamente de culo en el deslizante tobogán. Facilísimo, o al menos eso era lo que podía deducirse de los dibujos.
Tenía sueño pero obviamente no iba a poder dormir y no me pondría a leer ninguno de los libros que traía en mi valija de mano para que mi compañera de asiento no lo tomara como un signo de desinterés hacia ella o hacia la historia que estaba por contarme.
Me atreví a mirar su perfil con cierto temor de que percibiera mi mirada. Mi compañera de asiento tenía la nariz recta y los labios finos de un color rosa muy pálido, toda ella era pálida y desprendía un aroma que me hizo recordar a una compañera de banco de mi escuela primaria, una chica rubia de ojos celestes, piel lechosa y antebrazos repletos de pecas. Se llamaba Liliana Leis y cuando le propuse que fuéramos novios me rechazó de plano. El aroma de mi compañera de asiento me transportó mágicamente a aquel momento de rechazo. Yo había ido hasta la casa de Liliana Leis decidido a jugarme el todo por el todo, porque su hermosa presencia a mi lado, compartiendo el pupitre de madera, se me hacía insoportable. Llamé tocando el timbre, salió su abuela, me miró extrañada porque eran más de las diez de la noche, y se metió en la casa para llamar a su nieta. La beldad rubia de ojos transparentes hizo su aparición diez minutos después, me observó con el ceño en enojo sin trasponer el vano de la puerta y me gritó desde ahí mismo con intimidante antipatía:
¨ ¿Qué necesitás? ¨
¨ Vine a preguntarte si querés salir conmigo ¨ tuve que gritar a mi vez para hacerme oír desde la vereda.
¨ No ¨, fue su lacónica respuesta, y cerró la puerta. Diría yo: la cerró de por vida.
Lejos de amargarme por el fracaso de la misión, volví a casa corriendo y a los saltos, loco de contento porque me había atrevido a declararme y me había respondido con un contundente e irrevocable ¨ NO ¨ . Durante el camino de ida desde mi casa hasta la casa de Liliana Leis me había atormentado la remota posibilidad de una respuesta positiva, y que esa respuesta positiva desencadenara que yo tuviera que hacer algo especial al respecto, algo como besarla o tomarla de la mano, acciones para las cuales no estaba preparado.
Mi compañera de asiento abrió los ojos y me descubrió observándola. Retrocedió un poco para preguntarme con tono preocupado - ¿Pues qué tengo?
- Nada, perdón, me hiciste acordar a una compañera de la escuela primaria.
- ¿Me parezco?
- Un poco.
Nos quedamos mirándonos, así, con nuestros perfiles apoyados contra los respaldos de los asientos.
- ¿Quieres que te cuente mi historia?
- Claro.
- ¿Seguro?
- Seguro.
En ese mismo momento se apagaron las luces altas de la cabina para que los pasajeros pudiéramos dormir y se encendió el odioso cartel de ¨ abrocharse los cinturones ¨, eran dos hechos inconexos entre sí, pero que al producirse en simultáneo generaban una leve inquietud. O una gran inquietud. La voz del comandante anunció en francés y en inglés algo que no llegué a entender. Mi compañera de asiento me tradujo en dos palabras: ¨ Leves turbulencias ¨, y comenzó su relato:
Nací en un isla del Atlántico, una pequeña isla por cuya posesión aún pelean Francia y España, está cerca de las Canarias pero no pertenece al archipiélago, eso nos da tres nacionalidades o no nos da ninguna, somos un poco africanos, un poco españoles, un poco franceses. ¿Está mal que empiece por ahí?
- Para nada.
- Es una isla angosta y alargada, si no hace demasiado calor, el lado amable, la playa, puedes recorrerlo andando en menos de medio día. El lado de los acantilados, por el contrario, lleva varios días de marcha a los más experimentados. Así es la isla, de un lado una playa mansa de arena volcánica y del otro acantilados, oleaje muy furioso y tiburones. Te diría que tiene la forma de un arco con la cuerda bien tensada. ¿Te aburres?
- Para nada.
Yo disfrutaba de su relato en tal grado de intimidad, la verdad era que no entendía porqué empezaba por la geografía de la isla, pero tampoco me preocupaba, podía contarme la geografía y la historia porque yo lo que más disfrutaba era de su compañía. Cuando mi compañera de asiento iba a retomar la narración dimos una serie de saltos, subidas y bajadas desagradables, estábamos en la zona de ¨ leves turbulencias ¨. La comisario de a bordo anunció en francés y en inglés sobre la inconveniencia de tener desabrochados los cinturones o permanecer fuera de nuestros lugares. Una mamá joven que acunaba a su bebe caminando ida y vuelta por el pasillo volvió a sentarse.
- ¿Te asusta?
- Para nada – respondí. Mi compañera de asiento rió:
- No mientas.
- No miento.
- ¿Nunca has imaginado lo espeluznante y maravilloso que sería perecer en un accidente aéreo? – Permanecí callado - En serio te lo digo, es una experiencia de la cual muy pocas personas han podido disfrutar .- Traté de descubrir la burla en su expresión, pero lo estaba diciendo muy en serio, de verdad quería morir en un accidente aéreo. En tal caso, esa no era una experiencia que yo quisiera compartir con ella.
- ¿Quieres que te siga contando?
- Sí.
- Vale …te contaba lo de los acantilados porque en ese lugar se mató mi madre cuando yo tenía doce años. Encontraron su ropa en las rocas más altas y diez días después su cuerpo apareció al otro lado de la isla, en la playa. Tal como se dieron las circunstancias las señales eran contradictorias, ella se había quitado la ropa y luego se había arrojado al mar para acabar con su vida. Pero el cuerpo apareció al otro lado de la isla, en la playa mansa, sin mordidas de tiburones ni nada, entonces la policía dedujo que la habían asesinado, y que habían puesto las ropas en los acantilados para despistarnos con la idea del suicidio. Además, ¿porqué se iba a quitar la ropa para suicidarse?
- ¿Quién?
- ¿Quién qué?
- ¿Quién la mataría?
- Pues para todos, mi padre, y eso es lo que yo nunca me he creído.
Un nuevo pozo de aire nos puso en alerta, un pozo profundo, una refinada sensación de vacío me revolvió el estómago.
- Agarrarte del apoyabrazos no te servirá de nada. – Me alertó risueña mi compañera de asiento.
Nos quedamos en silencio durante varios segundos mientras el avión se sacudía. Por la ventanilla, en la negrura, podíamos ver los refucilos intimidantes de una tormenta lejana. Por fin, de a poco, los sacudones fueron cediendo, y ya estaba dispuesto para seguir atendiendo el relato. Me di vuelta hacia la izquierda y me encontré con la mirada expectante y burlona de mi compañera de asiento.
- Anda que no te asustas y …¿sabes? Tu también me recuerdas a alguien – se quedó pensando – Alguien con quien creo que no terminé bien. Es probable que fuera un profesor de la uni. - Me la quede mirando. – Universidad Autónoma de Barcelona, me gradué en Sociología y creo que me recuerdas a un profesor muy desagradable que disfrutaba haciendo sufrir a los alumnos en las exposiciones orales, un cabrón hijo de puta.
- Gracias.
Se rió y apoyó una mano sobre mi brazo.
- Disculpa, tienes razón, haz que no dije nada. – Quedé en silencio. - ¿Te he ofendido?
- Para nada.
- Me he pasado un poco, te pido disculpas.
- De verdad que no pasa nada.
- ¿Seguro que no mientes?
Mentía, por supuesto que mentía, la mujer que me recordaba al primer amor de mi vida me decía que a mi vez yo le recordaba quién sabe qué profesor perverso y decrépito. Un verdadero cabrón hijo de puta, según las propias palabras de mi compañera de asiento. En cierto sentido, ya me había divorciado de ella, habíamos terminado antes de empezar. Lo mejor sería que se callara la boca y nos dedicáramos a dormir el resto del viaje.
- Ya te he aburrido.
El intento por divorciarme de mi compañera de asiento había sido en vano, estaba tan interesado en ella como lo había estado en los primeros minutos de nuestra relación.
- ¿Aburrido? Al contrario, me quedé pensando en lo que me contaste. ¿Y qué pasó con tu papá?¿Por qué iba a querer matarla.
- Porque mi madre tenía un amante, un hombre algo más joven que mi padre, un carpintero que hacía pocos meses había reparado las escaleras y los alféizares de mi casa. Durante esos días de trabajo mi madre y él establecieron un vínculo, todos nos dimos cuenta de inmediato porque el carácter y las costumbres de mi madre cambiaron por completo.
- En qué sentido.
- Se la veía feliz, salía bien vestida todas las tardes sin que nadie supiera a dónde. Para colmo mi padre trabajaba en el ferry que recorría las islas, y más de una vez estaba fuera de casa por varios días; eso le otorgaba a mi madre muchísimas libertades, demasiadas oportunidades. Pero ¿sabes qué? Por el mismo motivo yo supe que todos mentían, porque mi madre murió cuando mi padre estaba en uno de sus viajes.
- No mentían, se equivocaban.
- ¡No! – La expresión de mi compañera de asiento se amargó como nunca antes, un rictus de resentimiento le recorrió los labios como un ramalazo y por un instante dejó de ser bella. – ¡Mentían porque eran perezosos y brutos y necesitaban declarar culpable a alguien lo más rápido posible! Así son los isleños y por eso los detesto: La policía, mis abuelos, mis tíos, todos mintieron para acusar a mi padre. Lo peor era que se metían con él porque era un buen hombre.
- Pero no podían acusarlo, si tu papá tenía una coartada perfecta.
- ¡Sí, claro que podían! – Exclamó mi compañera de asiento con furia y los ojos enrojecidos, a punto de llorar. Levantó tanto la voz que alguno de los pasajeros que intentaban en vano dormir pretendió hacerla callar con un chistido. – ¡Pudieron acusarlo porque él mismo se incriminó. En su declaración dejó constancia del día, la hora, las circunstancias, los motivos. No había forma ninguna de salvarlo!
El del chistido hizo un segundo intento. A lo cual mi compañera de asiento respondió malhumorada:
- Cállate, lechuza.
- ¿Entonces?
- Le dieron perpetua y lo trasladaron a La Santé, en Paris. En menos de un mes, a los doce años me había quedado sin madre y sin padre. Mis tíos dicen que tuve una especie de brote psicótico y pasé a odiar todo lo que tuviera que ver con la isla, por eso mis abuelos me mandaron a vivir a Barcelona, a un internado. Estuve ahí hasta los dieciocho años. Cuando junté el coraje suficiente para visitar a mi padre él se negó a recibirme. Desde entonces le he escrito infinidad de veces, y jamás tuve respuesta. Su primera carta en veinte años la recibí hace catorce días.
Mi compañera de asiento quedó callada, casi como si hubiera terminado su relato, y a partir de ahí hubo entre nosotros un silencio prolongado, profundo, aleccionador. Ahora el avión se deslizaba sin que tuviéramos la más mínima percepción de movimiento, y como estábamos sentados entre las primeras filas el sonido de las turbinas no era más que un zumbido lejano. Había ronquidos aquí y allá pero también se podían percibir las vibraciones de los pasajeros insomnes, pensamientos de unos y de otros inundaban el espacio presurizado de la cabina. Como siempre ocurre en esta instancia del viaje, alguna persona mayor paseaba por los pasillos ida y vuelta para mover un poco las piernas y evitar el entumecimiento. Vivíamos y recorríamos el trayecto en el cual tanto pasajeros como tripulación caemos en una especie de sopor y las vidas de todos quedan en manos del piloto automático. Mi compañera de asiento tenia los ojos cerrados. Le pregunté si dormía.
- Pues claro que no.
- ¿Reflexionaste alguna vez sobre cuál es el sentimiento que más creció y evolucionó en la historia de la humanidad?
Quedó pensativa por unos segundos antes de responder:
- Supongo que tú sí – respuesta ante la cual me quedé sin palabras, desconcertado.
- Disculpa, he querido jugarte una broma, pero veo que no te ha gustado. - Con una mirada cortante le demostré que no, que no me había gustado. – A ver – continuó mi compañera de asiento - El sentimiento que más ha crecido …- ¿Va por el lado del odio o el amor?
- No estoy seguro que sea un sentimiento tan poderoso.
- No me gustan las adivinanzas. – dijo, con su dejo de mal humor.
- La confianza – afirmé, y ella repitió ¨ la confianza ¨ , como que no le parecía.
- ¿A qué te refieres con ¨ la confianza ¨ ?
- A que millones y millones de pasajeros dejemos nuestras vidas en manos de comandantes, de pilotos que ni siquiera conocemos, y a la vez cada uno de esos comandantes confía en una tecnología que apenas a mirado de lejos. Lo mismo nos pasa con la comida, con los medicamentos y casi todo lo que consumimos y hacemos. Al principio de la humanidad todo se reducía a una tribu donde cada uno sabía quién cazaba, quién cocinaba, quién y para qué afilaba las puntas de las lanzas.
Mi compañera de asiento me miró de manera neutra, serena, mis reflexiones no la habían impresionado en absoluto, es más, me pareció que ni siquiera había prestado atención a mis palabras. En lugar de eso, continuó con su relato:
- Como te he dicho, hace dos semanas recibí la única carta que mi padre me envió en todos estos años. En ella me decía que estaba enfermo y que tenía que confesarme algo importante. Continuaba en La Sante cumpliendo su condena y había rechazado varias veces la libertad condicional por buena conducta. Eso lo supe justo hace cinco días, cuando lo visité en el hospital, pues ya lo habían trasladado.
Me pareció que se le cerraba la garganta, me sentí obligado a preguntarle algo, lo que fuera.
- ¿Qué decía la carta?
- Que necesitaba verme, que antes de partir necesitaba contarme cómo habían sido las cosas realmente. Que lo perdonara. La palabra perdón aparecía muchas veces a lo largo de la carta.
Otra vez se hizo silencio, me pareció que debía darle el último empujón para que terminara de contar lo que quería contarme. Pero cuando iba a hablar, cuando estaba a punto de pedirle que continuara, un sentimiento de pudor, casi de temor me invadió por completo. Tal vez no quería contarme más, tal vez pedirle que continuara no era más que pura frivolidad, curiosidad malsana que no nos conduciría a ninguna parte.
- En fin – dijo con tono resignado mi compañera de asiento – Al visitarlo me encontré con la sombra de quién había sido mi padre, para qué voy a contarte los detalles, la verdad es que no te los cuento porque quisiera olvidarlos cuanto antes.
Por el brillo de sus ojos me di cuenta que muy a su pesar los detalles que pretendía ocultar se abatían con fuerza sobre su ánimo y sobre su memoria. Le costó un buen rato reponerse del embate. Recién entonces pudo terminar su relato: Ese hombre enfermo, moribundo, que ahora era su padre, apenas había contado con el aliento suficiente para confesarle que él no había matado a su madre, que amaba tanto a esa mujer que era incapaz de hacerle ningún daño tanto como era capaz de perdonarle cualquier ofensa. Que vivir sin ella se le hacía tan difícil, tan imposible, que había preferido huir recluyéndose en la cárcel por el resto de su vida.
El rostro de mi compañera de asiento se descompuso por completo cuando repitió para mi las preguntas que le había hecho a su padre, ese viejo esquelético que apenas respiraba con ayuda de una máscara y estaba conectado a toda clase de cables e instrumentos: ¿No has pensado en mi? El viejo, a punto de partir, había movido la cabeza para responderle que sí, y le había rogado que se le acercara al oído para murmurar que le perdonara, que por favor le perdonara el enorme daño que le había hecho para poder partir en paz. Mi compañera de asiento le había tomado el rostro con las manos y le había besado la frente, le había dicho que sí, que lo perdonaba por completo, y recién entonces su padre se había sentido libre para irse.
- En cuanto mi padre murió salí corriendo del hospital, llamé un taxi y le pedí que me llevara al aeropuerto. Me propuse sacar pasaje para el primer avión con plazas disponibles que partiera hacia cualquier lugar del mundo. Resultó ser Buenos Aires como podría haber sido Bangkok o Aduja. – La miré sin saber qué decirle - Lo único que deseo es empezar una vida absolutamente nueva. No me preguntes porqué, pero sé que todo va a ir bien en mi vida a partir de mi llegada a Buenos Aires.
Asentí con un leve movimiento de cabeza, a mí también me parecía que su vida iría mejor al llegar a Buenos Aires.
Hacia el este el cielo comenzaba a clarear, mi compañera de asiento se apretó contra si misma convirtiéndose en una especie de bollo. Incómoda y todo se quedó dormida como para el resto del viaje.
Yo sabía que después de recoger nuestro equipaje en la cinta y pasar por migraciones no volveríamos a vernos. Si lo que ella necesitaba era empezar una vida absolutamente nueva, no correspondía que yo fuera parte de ella.

Olivos, 9 de mayo de 2010

DIA 13 /// LO QUE QUEDA DEL DIA

Escribo mi diario en lo que queda del día, con lo que queda de mi. Hacer una película es un trabajo tan apasionante como agotador. Me reprocho que no puedo relajarme, aunque lo disfrute. Me digo a mi mismo que mi verdadera fantasía es recluirme en una playa del norte de Brasil y olvidarme de todo, pero sé que me miento. Lo gracioso es que me imagino a mi mismo como personaje viviendo esa situación, como en una novela, y ya estoy filmándola de nuevo. Hoy vimos material con mi familia, Rocío e Iván se rieron y Silvina se ofreció por si Oscar Ferrigno necesita una kinesióloga. Me parece que cada mujer que me rodea ofrece sus servicios profesionales, sean los que fueren, para que Ferrigno se sienta bien. Así de sacrificadas son las mujeres. Y está bien, yo he llegado a querer profundamente primero al personaje y luego al actor. Para mí es un orgullo que cada uno de los actores se vea en su máxima belleza, o al menos nos aproximemos a eso. Vimos las escenas de Norma, estaba ansioso por mostrárselas porque terminé la jornada con una enorme sensación de felicidad. Hoy todo pareció salir perfecto. En cine no podemos saberlo hasta el momento de la edición. Los que trabajamos en cine vamos disfrutando por partes, no hay otra cosa, lo que viviste en la jornada y no te asegura nada de nada. El resultad final depende de otros factores, es muchísimo más que la suma de las partes.
Hoy filmamos uno de los climax de la película. Elisa y Ernesto, Norma y Oscar. Tuvieron el profesionalismo de pensar en esta escena muchas veces, por su cuenta, juntos y separados, querían separar paja de trigo y limpiarla de todo lo que no servía. Lo hicieron con mucho respeto por mi trabajo. Fuimos al grano, la ensayamos varias veces en el camarín de Norma, en un momento me emocioné, no había cámara ni ninguna clase de testigos, mi hijo Ariel sacaba algunas fotografías y nada más. Lo que había imaginado se estaba produciendo en crudo, era el texto y una mínima actuación, una perfecta actuación cinematográfica que no registraba ninguna cámara. Tal vez todo el esfuerzo, los dos años de bregar por este proyecto, la tensión, el cansancio, todo esté justificado por los cinco minutos de perfección fuera de cámara que brindaron estos dos actores del carajo, Madre e Hijo. Después la filmamos y salió perfecta. En cada pasada mejor. Mejor. A veces la repetición y el tedio hacen que desaparezca toda actuación y aparezca una verdad más profunda, a misma que tuvimos en el camarín de Norma.
El sonido en rodaje siempre es un rollo, pero esta vez y en esta locación todo se pasó de rosca, hemos tenido helicópteros, motosierras, motoniveladoras. Lejos de tener una por día se van sumando, como si alrededor de nuestro rodaje se estuviera filmando una comedia sobre cómo arruinarnos la filmación.
El sentimiento de soledad perdura, continúa. Me gustó escribir ese cuento que nadie pareció leer en este maldito fcbk ni el el blog. Así es siempre con lo que uno escribe. Gracias Alicia por leerlo. Creo no haber visto jamás el grado de perfección que encuentro en esta mujer, aunque es bella no hablo de belleza física, es algo que irradia. Siempre fui un hombre perceptivo pero en este rodaje se han afinado mis antenas, casi me siento como una máquina que por momentos no ve cuerpos físicos sino cuerpos astrales, auras. He llegado a la conclusión de que la sensación de soledad se produce casi exclusivamente por eso, por la extraña manera que los cuerpos astrales tienen seguramente para relacionarse en el universo. He tenido varios desprendimientos y sé que los sentidos que juegan en esos estados son otros, a veces, últimamente, parece que debo manearme más con esos sentidos que con otros. Veo confusión, veo alegría, veo desesperanza, veo ilusión, veo luminosidad, oscuridad, paciencia, desinterés. Veo el deseo animal, confianza. Por momentos no veo personas. Nadie puede sentirse acompañado en un nivel donde la compañía es un imposible, es un imposible porque no existe. He sentido la felicidad de la comunión muchas veces pero no este mi tiempo de sentirla. Este es mi tiempo de desconexión. No es que nadie me interese sino más bien que no le intereso a nadie. No está más este estado casi fuera de lo humano para realizar una película, te instala en un nivel de percepción diferente. Ojo, no digo que esto sea lo correcto o alcance para algo, pero sí digo que las veces que pude escribir un buen cuento o buenos párrafos de una novela o pude crear lo que fuera o iniciar una relación amorosa que valiera la pena, me valí de estos estados. De la misma manera, las veces que no respeté lo que este estado casi paranormal producía en mi ¿cómo podría decirlo? A modo de señal, las cosas me salieron como el culo.
Una imagen puede estar en tu cabeza o puede estar en la ¨ realidad ¨ , hacer una película necesita que captes las imágenes que están en la realidad y las ficcionalices. Para captarlas, el nivel de atención debe superar la atención ¨ normal ¨ los grados de alerta habituales. Es bajo esos estados de alerta que de verdad se puede crear, de la misma manera que se puede percibir los que los demás sienten por uno, o directamente lo que va a pasar, sí, podemos definirlo así: el futuro. Yo supe de la muerte de mi padre algunos días antes, cuando ni siquiera había enfermado, y supe de la muerte de Liliana, mi primera esposa, un año antes y luego un día antes. Lo supe y lo comuniqué, hay testigos de esto. Es un estado especial en el cual la conexión es total y con todo, es también, esto hay que saberlo, un estado no tan sencillo de sobrellevar. Son estados ¨ alterados ¨ , por definirlos de alguna manera, pero yo creo que todos, y cuando digo todos también hablo de los que dicen descreer de estos estados, saben que existe. Lo que me pregunto es qué se demuestra con esto. ¿Que todo ocurre simultáneamente? ¿Qué es cierta la ley del eterno retorno de Nietzche? ¿Qué todo es falso? Siempre he tenido la sensación y mínimas comprobaciones de que la realidad no existe, que no hay nada, que somos entes aislados que inventamos todo lo que nos ocurre. En ese sentido: Ustedes no existen, no pude ser en viceversa porque aquí el Yo manda de una manera extraordinaria y los demás existen en la medida en que uno los va necesitando. Como en ¨ Abre los ojos ¨ de Amenabar, o en Matrix, algo parecido a eso que no es del todo eso. Qué tal si cada uno de nosotros no somos más que plumerillos flotando en el vacío, y cuando digo cada uno de nosotros no estoy hablando de Ustedes y yo, porque dentro de esa teoría Ustedes no existirían, pero sí habría otros plumerillos flotando en el vacío y cada uno de ellos generaría su propio mundo, su propio universo. El Uno es el todo. O lo Uno es el Todo, en tiempo personalidad y espacio, de lo contrario cómo podríamos saber lo que ocurrirá mañana. Tomenlo como una huevada, además no me parece que la mayoría entren a este espacio más que para etiquetar las fotos. Por supuesto para no ser injustos, a los que sí leen, les digo que es una boludez entrar a este espacio nada más que ara etiquetar fotos, y, les digo más, el fcbk en general es un espacio de boludez y frivolidad, como ya he dicho, un espacio al cual, sin embargo, me rindo, como casi única posibilidad de comunicación. Hace demasiado tiempo que no tenemos una conversación que de verdad valga la pena. Cómo encontrar interlocutores en un mundo que ni siquiera existe. Qué complicación.
Fue muy hermoso esta tarde mientras las tomas salían rápidas y perfectas hacer un alto para almorzar y jugar al fútbol – tenis. Norma se quedó observando como Gonzalo Aguado nuestro Jefe de Producciónse jugaba la vida en cada pelota. Yo creo que Gonzi en cualquier momento sufre una fractura expuesta de fémur por llegar a esas pelotas imposibles que pasan dos metros por encima de su cabeza. Espero que Gonzi sobreviva a todas sus jugadas porque de verdad es un tipo querido por todos y por mi. Quizá debería resignar aquellas pelotas que lo ponen en riesgo de vida. Por otra parte, en ese universo inventado por mí donde Gonzi no es más que una proyección de mi pensamiento, sería una lástima que lo haga accidentarse sólo por un exceso de voluntad. Ojalá m proyección mental haga que Gonzi llegue a todas esas pelotas imposible y salga CAMPEON DEL RODAJE DE FUTBOL TENIS.
La última pregunta que yo haría es ¿están ahí?

DIA 14 /// MOMENTOS DE LUCHA Y PUESTA DE ESPALDA

Bien, estoy insomne, por suerte mañana empezamos a las 10, será una larga jornada hasta la noche. Antes que nada, gracias a los que siguen estas crónicas y me lo hacen saber, por acá o por donde sea.
Día de crisis, porque estoy enfermo, con antibióticos, tos, dolor en todo el cuerpo. A la noche llamé a mi neumonólogo un poco cagado, hay algunos síntomas que se parecen a la neumonía que me atacó a fin de año, pero no tengo fiebre y eso hace una gran diferencia. Nadie dijo que los médicos tienen que ser cálidos, sólo se dedican a curar a la gente, y eso es más que suficiente. Mi neumonólogo dice que soy su peor paciente. No le quito razón, sólo espero curarme. Una vez conocí un médico cálido, hasta me contó de su divorcio y el año que había podido soportar a base de antidepresivos. También hubo uno una vez que me aseguró que tenía cáncer de colon y me mandó a hacer la endoscopía sólo para confirmarlo. Pero se había equivocado. Por suerte mi neumonólogo actuó al revés, todo está bien hasta que la fiebre diga lo contrario, pero siento que entre mi organismo y los antibióticos vamos a salir adelante. Su objetividad en este caso fue sanadora.

Hoy tuvimos una mañana fatal.
Las bronquitis y las anginas fueron las enfermedades de mi infancia. Pasaron más de veinte años hasta que mi punto vulnerable volvió a salir a la luz. Creo haber descubierto los motivos de este retorno pero no logro resolverlo. Lo único que puedo decir al respecto es que mi padre era un hombre sumamente violento. Era entre otras cosas antisemita y asesino de gatos. No estoy hablando de mi padre que se despidió de mi mientras el respirador artificial le inflaba y le desinflaba los pulmones, muchos años después, ya pisando el horizonte de su partida. Orque ese era un hombre bueno. Estoy hablando de aquel que tenía entre veintinueve y treinta y ocho mientras yo tenia entre cuatro y catorce, o algo por el estilo. A veces, en estos momentos un tanto febriles, un tanto confusos, vuelven con energía devastadora los recuerdos de aquellas palizas memorables justificadas tan sólo en sus ataque de locura. Acostumbraba arrinconarme mientras se quitaba el cinturón presilla por presilla, luego tomaba el cinturón por las extremos y lo hacía sonar: tac tac , me tomaba del brazo para que no perder distancia de tiro y por último lo descargaba contra mi cuerpo. Yo corría alrededor pero la fuerza centrífuga no alcanzaba para zafarme. Una vez mi madre tuvo que comprarme pantalones largos para disimular las marcas en mis piernas. Debo haber escrito esto miles y miles de veces y lo he olvidado y perdonado otras tantas miles. El estado febril que parte desde mis bronquios irritados empuja este recuerdo a la superficie.
Fue fatal porque entre yo y Paula, y me pongo adelante porque soy el responsable, en un momento perdimos por completo el personaje de Gisela. Había desaparecido. Fueron catorce o quince tomas de su escena de presentación hasta que más o menos la tuvimos. Pero la cosa se puso un poco densa. Con lógica, el equipo se impacienta, con lógica, el actor siente la presión, con lógica, el director busca argumentos y estrategias y llega un momento que cree que se le han acabado las armas, y con lógica, el actor ya no confía más en el director. Es un círculo vicioso porque las energías que deben confluir ya no confluyen y el actor piensa que está obedeciendo a su pesar, porque la cosa no va por ahí, y que el director está equivocado. O tal vez confía en el director y entonces casi es peor, porque siente que lo defrauda y va oscureciendo su ánimo.
En ningún momento perdí la calma aunque de verdad creí que no íbamos a sacarla. Había empezado la mañana con mis putos pulmones echando pestes y ahora esto, pero eran las primeras dificultades que de verdad aparecían desde el inicio del rodaje, sacando que nuestra locación es la peor locación del universo desde el punto d vista del sonido. En inevitable que la realidad (la frustración por no lograr lo que se busca) comience a pesar sobre el ánimo del actor. A veces este peso va a favor, pero a veces va en contra, y hoy era el caso. Lo positivo de la situación fue que tuvimos menos tiempo y entonces tiramos la escena con menos planos, más cortos y desde la misma puesta para los dos personajes. La verdad es que al final va a quedar bien, sólo que como una especie de humilde y modesto homenaje a Lucrecia Martel, saliéndonos un poco de la estética general de la película, aunque con Gallo siempre habíamos planteado una puesta de cámara bastante parecida a esta. También la puesta ayuda, porque es expresiva, y entre un poco de esto y un poco de aquello va a quedar, es decir, ya quedó. Pero debo confesar que en estos días de rodaje es la primera vez que estuve a punto de resignar, aunque no resigné.
Como experiencia, saber que lo que ocurrió fue un hecho puntual de la jornada de hoy, y que mañana podemos volver a confiar el uno en el otro como la primera vez. El cine, al contrario del fútbol, no da demasiada revancha, pero tampoco es tan grave. ¿Cuánto tiempo creen que pasé escribiendo esta crónica?: 45 minutos. Escribir lleva su tiempo y su energía pero de verdad creo que puede ayudarme a conciliar el sueño.
En fin, por último resignamos un par de escenas que haremos mañana pero tiramos una muy buena entre Ernesto y Betina. Tanto de actuación como de cámara. Si me preguntan cómo va el rodaje puedo decir que todo bien, y que mañana será otro día.