sábado, 22 de mayo de 2010

DIA 8 /// NO TODOS LOS ARBOLES EN OTOÑO SON DORADOS

Filmamos con buen ritmo y en el set hay un excelente clima de trabajo. Se trabaja a tal velocidad que el tiempo para reflexionar escasea, sin embargo algo me dice que algunas cosas están saliendo bien. Los empalmes son los que me preocupan, las transiciones entre las escenas y la continuidad dramática, Ana la continuista se ha convertido en una colaboradora y compañera de invalorable importancia, alguien que esté junto a uno durante el rodaje, alguien que de una voz de alerta desde un lugar que no sea el de asistente de dirección, porque el asistente de dirección está corriendo de acá para allá para que se nos cumpla el plan. Filmamos tan rápido que nos sobró un poco de tiempo y ¡Ah! Me olvidaba, hoy filmó junto a nosotros por primera vez la Señora Norma Aleandro. O debería mejor decir que nosotros filmamos por primera vez junto a Ella, y por supuesto, no me lo estaba olvidando. Hay mujeres tocadas por la belleza del talento y sin dudas y no descubro nada ni pretendo descubrir con esto, Norma es una de ellas. Hay pocas actrices que al aparecer en pantalla, al aparecer en cámara tienen la posibilidad de descubrir un universo diferente. Será por eso que dicen que la clamara las ama, porque las cámaras, en su devenir casi humano, depositan en un universo paralelo e inaccesible a aquellas mujeres que jamás deberían ser tocadas más que por la varita mágica del redescubrimiento permanente. Las mujeres que son amadas por las cámaras al igual que son amadas por los hombres, y entonces, son mujeres diferentes y eternamente diferenciables. El amor de un hombre hace que una mujer sea diferente, que sea bella, que nunca se equivoque. Nada hay en el universo como el amor de un hombre. El amor de las mujeres en cambio y pido que me disculpen, no puede ser tan definitivo, no puede ser tan transformador. El amor de una mujer siempre o casi siempre estará sujeto al sentido práctico de la relación y de la vida. Los hombres en cambio amamos el lado animal de las mujeres, queremos su sexo y su juventud, queremos definitivamente todo lo que tenga para que podamos robarlo. Por eso de viejos tenemos hijos con mujeres jóvenes por eso de jóvenes no tenemos ninguna clase de conocimiento sobre la amenaza de ser viejo. He leído a Cohetze y he encontrado sobre este drama humano las mejores definiciones. ¿A qué iba con esto? A lo que significa que una mujer sea amada por la cámara, la cámara, elemento masculino por naturaleza, la convierte en un ser perfecto de tofa perfección. Por eso no hay márgen de error, porque el amor del hombre todo lo perfecciona, pero lo perfecciona para sempre.
¡Qué equipo estamos haciendo con Gallito! Yo creo que llegará a ser uno de los DF históricos del cine nacional, dejará huella. El equipo que tenemos, señores, es un equipo fantástico.
¿Qué pasará con el tono general , las transiciones, y la continuidad dramática? Me pregunto. También me digo que de aquellos planos, aquellos cuadros que quería componer con elementos en primerísimo plano y alguna clase de movimiento, por ahora hemos hecho muy pocos, tal ves sea la misma velocidad del set lo que me lleve a perder esta clase de reflexiones. Pero hay tantos colaboradores administrativos en un set que a veces se hace un poco difícil reflexionar sobre esto.
Velocidad velocidad velocidad. Son casi las 12 de la noche y tengo que pasar a buscar a parte del equipo a las 6 40 y todavía estoy acá escribiendo presa de un frenesí difícil de parar. Esto no se detiene ni siquiera con la última toma, con el último corten. Y aclaro, hoy tiramos como 17 planos, una cantidad más que considerable.
Todavía le debo el cuento a Alicia, YO NACI EN UNA ISLA, aunque ya escribí una página y media. Hay algo en ella que transmite tranquilidad, también a ella el universo la apunta, también en ella el universo se organiza de una manera diferente.
Queridos lectores de este diario de filmación, llegará el día en el cual por fin pueda contarles el ataque de locura que me dio pocos días antes de iniciar el rodaje, ataque que poco tenía que ver con el temor de plantarme detrás de cámara, porque eso de verdad lo amo, locura que tenía que ver con otras cuestiones que alguna vez encontraré espacio para contar aquí, entre estas líneas. Ustedes ya saben o deberían saber, mi verdadera vida comenzó hace 35 años en un hospital psiquiátrico y de ahí renací abrazado al arte, al amor a la verdad y a lo bello como lo único que de verdad valía la pena en este mundo.
Y vuelvo a la palabra UNIVERSO, tan difíciles de construir y tan esquivos. Universo a veces es soledad, cuando nos resulta esquivo. Esto por suerte, no parece suceder en estos días, y ya saben, como ya dije más arriba, no todos los árboles en otoño son dorados.

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